Cuidar a las madres
La sequía amenaza la retención de hembras, que ya acumula 20 meses consecutivos.
–¿Qué novedades ha habido, mi estimado don Tecno, después que los frigoríficos se declararon en emergencia, salieron a ventilar su crisis y la perspectiva de más caídas este año de plantas y fuentes de empleo?
–Vea, no mucho mi gran compañero don Productivo: aunque en gran medida a la crisis a la que usted se refiere deben ponerle coto las políticas nacionales, esta semana el ministro de Agricultura de la Provincia, don Néstor Scalerandi e integrantes de su equipo –donde también aparece un ex integrante de la Asociación de Frigoríficos–, convocaron a los miembros de Afic para conversar de la coyuntura del sector.
–A propósito, hemos visto que el ministro ha estado moviéndose por la provincia y convocando a distintos estamentos del agro provincial para hacerse conocer y también para evaluar distintos cursos de trabajo. ¿Pero con los frigoríficos qué?
–En rigor, no hubo anuncios oficiales y por lo que pudimos advertir en el ambiente quedó la intención de “trabajar en conjunto” para abordar los problemas de la actividad.
–Lo voy entendiendo... De paso, ya que agarramos para el lado de la carne en esta ronda de mates de los viernes, estaba viendo el último informe mensual de Ciccra. Entre tantas malas, la buena noticia fue la baja participación de las hembras en la faena total, que cerró 2011 en un nivel de 38,7 por ciento y promedió 38,3 por ciento a lo largo del año. Estos también fueron los registros más bajos de los últimos 22 años y la fase de retención de hembras ya acumula 20 meses consecutivos.
–También tendríamos que acotar de ese informe sectorial que si la sequía se prolonga e intensifica en los próximos meses, seguramente el refugo de hembras volverá a crecer y, con ello, su participación en la faena total. Pero, como advierte Ciccra, es muy temprano para determinar si ello interrumpirá la fase de retención en marcha o no.
–A propósito, y según la cámara, los daños totales que la sequía de los últimos meses vaya a producir en el sector ganadero sólo podrán estimarse con alguna certeza a partir de los meses de marzo-abril, momento en el que se realizarán los tactos que determinarán los porcentajes de preñez del presente ciclo.