Rodeos brasileños, con sangre de los Angus argentinos
Mejoradores: los reproductores británicos tienen fuerte demanda.
Los requerimientos de toros por parte de productores no sólo involucran a las razas Brangus y Braford, llamadas a poblar el norte argentino y las zonas ganaderas de Paraguay y Brasil.
Los Aberdeen Angus también están encontrando su nicho como mejoradores de las razas índicas en países vecinos. Con esa función se vendió el año pasado 1,5 millón de dosis de semen de la raza británica a Brasil. Muchas de esas dosis eran de toros argentinos.
"Los productores brasileños están dándole una buena inyección de mestizo británico para mejorar la calidad de sus rodeos y carnes", afirmó Sebastián Rodríguez Larreta, presidente de la Asociación Argentina de Angus en el país.
La sangre de la raza británica proveniente de Argentina también está mejorando los rodeos de carne en Uruguay.
Reserva genética. Rodríguez Larreta da gracias a Dios de que la liquidación de vientres en el país se detuvo. Asegura que, de haber continuado, iba a comprometer el núcleo genético bovino y a poner en peligro la recuperación del stock ganadero.
"La reserva genética estaba siendo preservada y en el momento en que se recuperaron los precios apareció toda junta", expresó el directivo para ilustrar el número récord de reproductores Angus que participan de la jura ganadera en la Rural. Un 20 por ciento más que en 2009. Un total de 580 reproductores, provenientes de 100 cabañas, ocuparon la mitad del pabellón Amarillo.
A los criadores de Angus no les preocupa el avance de las razas sintéticas en las nuevas zonas ganaderas. "La mayoría de los rodeos del país tiene sangre Angus. Cuanto más crezcan las índicas, será mejor para nuestra raza", sostiene Rodríguez Larreta.
Sobre la base genética de madres argentinas, los productores de Angus continúan con la incorporación de semen de Estados Unidos. Preservando el biotipo desarrollado en el país, la idea es ir renovando la sangre.
"No es la panacea". Sobre la recuperación que muestra el precio de los reproductores, el cabañero explica que es significativa pero no es una panacea.
"Están recuperando lo perdido. No estamos en la gloria. El precio de la carne en la góndola subió durante los últimos tres años, mientras que el precio de la hacienda estaba planchado. Incluso ahora sigue habiendo reajustes en los precios minoristas. Históricamente, el valor del asado equivalía al doble del precio del kilo vivo. Me pregunto dónde se puede conseguir hoy el asado a 14 pesos el kilo", razonó el productor.
Convencido de que la caída en la oferta de carne aún no llegó al piso, Rodríguez Larreta no duda en afirmar que la relación actual de precios entre el ternero y el novillo gordo va a pervivir por mucho tiempo. "Es nuestra responsabilidad decir que no es fruto de una política ganadera, sino de una tremenda escasez que ha dejado a muchos productores en el camino", aclaró.