La recría se hace un eslabón de peso
El aumento en el límite de faena modificó los planteos productivos. Dietas con más proteína y menos energía.
La aceleración que mostró hasta hace dos meses el ciclo ganadero ha comenzado a perder velocidad. La suba de 40 kilos en el peso mínimo de faena dispuesta por el Ministerio de Agricultura de la Nación en los últimos 60 días (20 kilos en abril y 20 kilos en mayo) ya muestra cambios en el modelo de producción de carne, en especial el que propone el feedlot .
Es que la obligación de terminar animales por encima de los 300 kilos ha reflotado una categoría a pasto que había quedado postergada por el auge de los modelos intensivos: la recría. El eslabón aparece en esta coyuntura como una opción más de negocio para los criadores, que ven en la variante de echarle más kilos a los terneros una fuente de mejores ingresos.
"Es una alternativa más para los productores ganaderos que tienen pasto y han realizado una cantidad de reservas suficientes, sin dejar de lado su terminación con granos", explica Néstor Latimori, del área de Producción Bovina del Inta Marcos Juárez.
En muchos campos de cría, los terneros son ingresados por estos días a lotes con verdeos con la firme intención de llegar hasta los 220/230 kilos. Con ese kilaje, el productor será el que decida: o los vende a un feedlot para su engorde, o él mismo realizará la terminación.
"En este escenario, los ganaderos que tienen pasturas son los que están en mejores condiciones para afrontar estos cambios. Aquellos engordes a corral más \'caseros\' y que sólo tienen el maíz como fuente de alimentación estarán más complicados", sostiene Latimori.
Llevar hasta los 300 kilos un novillo que ya está terminado con 250 significa una pérdida económica -porque esos kilos adicionales son los más caros- y de calidad, por el engrosamiento de su carne.
Corrales acotados. Si bien por estos días la relación carne/maíz es favorable, la necesidad de llevar los animales a pesos más elevados hace que el grano pierda efectividad en la dieta.
Tanto en sistemas a corral como sobre la base pastoril, bajar el nivel de energía en las dietas (por el menor suministro de granos) es una medida que apunta a disminuir la ganancia de peso diaria, lo que equivale a que el novillo se termine más lejos en el tiempo y con más kilos incorporados.
En este nuevo esquema productivo, la función de los feedlots será exclusivamente de terminación. Ese será su mejor papel protagónico.
"Hay muchos productores que creen que el feedlot se puede ocupar de hacer todo. Si esta política oficial de aumentar los kilos de peso a la faena se consolida, lo mejor que puede pasar es que aparezca la figura del recriador y que los corrales se sigan ocupando de la terminación, que es lo que mejor saben hacer", observa Germán Pieroni, asesor nutricional de establecimientos ganaderos.
Para optimizar su ecuación productiva y económica, los engordes a corral de escala están abocados a encontrar terneros de entre 220 y 230 kilos ya recriados. "Lo que mejor hace un feedlot es incorporar los últimos 90 a 100 kilos. Si hay que llegar a faena con un animal de entre 320 y 330 kilos, hay que entrar con un ternero de 220 kilos", grafica Pieroni.
Si bien hoy la oferta es buena, no encontrar en el futuro ternero más pesados significará para los engordadores mayores costos de mantenimiento, por la permanencia del animal más días en los corrales, y una menor rotación en el negocio.
Cuando es el feedlot el que tiene que hacer la recría, sus números se encarecen. Es que en un sistema intensivo, el costo de un kilo de la recría es más caro que mil gramos de terminación. "Hay un costo fijo que es por manipulación y suministro de la ración que en la terminación se diluye con una ganancia de peso diaria de 1,20 kilo; en cambio en la recría se debe diluir con una ganancia de entre 750 y 800 gramos diarios", compara el asesor técnico.
Los cambios de abril y mayo en el peso de faena encontraron a muchos engordes a corral con tropas de terneros livianos y de hembras, que son de un biotipo más chico, que aún están en etapa de terminación.
Para afrontar las modificaciones, el objetivo era reducir el aporte de energía. Algunos optaron por suministrar una dieta con menor contenido de grano (suministra energía) y con más aporte de proteína, con la finalidad de que el animal no se engrase en forma prematura. Otros han desarrollado programas de restricciones. Una vez que el animal se adaptó al corral es sometido a un período de alimentación con la misma dieta de terminación, pero con menos cantidad de ración. Con este régimen, lo que se busca es evitar el engrosamiento antes de tiempo.