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En La Palmira, los terneros no se hacen rollo

Sin fibra: en la unidad La Palmira, del Inta Rafaela, reemplazaron rollos por maíz y núcleo proteico comercial para recriar terneros cola de parición a corral.

18 de junio de 2010 a las 12:02 a. m.
En La Palmira, los terneros no se hacen rollo

La cría bovina continúa siendo desplazada a zonas cada vez más marginales por actividades más rentables -como la agricultura y la invernada- donde los pastizales naturales son de baja productividad, muy estacionada en verano y de calidad regular. Además, las lluvias irregulares dificultan el destete en los rodeos con servicios estacionados en tres meses, lo que en muchos casos genera tropas de terneros cola de parición al final del otoño.

Se suma que esta categoría tiene poco valor por su bajo peso y escasa demanda a principios del invierno, especialmente en años de sequías o inundaciones.

Todos estos motivos impulsaron al Inta San Cristóbal a realizar una experiencia de recría con grano de maíz y sin fibra para terneros cola de parición en la Unidad Experimental de Cría La Palmira, ubicada en la localidad de Las Avispas, provincia de Santa Fe.

La propuesta fue recriar terneros a corral en las mismas condiciones con que se manejan muchos productores de la zona; es decir, sin el uso de fibra (insumo de alto costo) y con grano de maíz entero y núcleo proteico comercial, y evaluar la practicidad del sistema para luego venderlos con destino a invernada.

Por qué el maíz. El grano de maíz tiene características que lo convierten en alimento ideal para esta categoría: es fácil de obtener en la región; posee alto valor energético y, al estar entero, estimula la rumia de animales menores a 270 kilos. Esto permite ahorrar fibra, no tener que moler los granos y mejorar la eficiencia de conversión del alimento. Además, evitar el problema de acidosis ruminal asociado a la ingesta de grano de maíz molido.

Discutir, planificar, ajustar. El 15 de julio de 2009 se realizó la primera pesada, una vez finalizado el período de acostumbramiento y retirados completamente la fibra y el rollo. A partir de allí, se realizaron pesadas individuales cada 15 días.

El manejo de los terneros lo realizó un solo empleado, quien está a cargo de toda la unidad. Durante las dos primeras semanas, se los alimentó dos veces al día (mañana y tarde). Pasado ese lapso, recibieron todo el alimento una sola vez por día.

Finalizada la experiencia, los resultados obtenidos fueron los que se observan en el cuadro 1.

Si bien las ganancias de peso (0,789 kg/animal/día) y la eficiencia de conversión (5,85 kg) no fueron las esperadas, las relaciones de precios ayudaron a mejorar los resultados económicos de la técnica.

Para calcular la eficiencia de conversión se incluyó el total de alimento comprado y, por lo tanto, el alimento perdido por distintos motivos (humedad, descomposición, otro tipo de faltantes). Esto es importante, ya que en muchos establecimientos hay pérdidas que no se contabilizan y acarrean errores de cálculo en la eficiencia de conversión.

Durante esta experiencia no existieron problemas de mortandad por acidosis, lo que confirma que en esta categoría el maíz entero sería un estímulo suficiente para provocar la rumia y la ausencia de la fibra no sería una limitante.

El ensayo demostró la factibilidad de la técnica, y la necesidad de ajustar especialmente algunas cuestiones específicas de manejo y organización, para lograr márgenes tentadores:

Planificar el almacenamiento y suministro del alimento en instalaciones adecuadas para evitar posibles pérdidas y mejorar la eficiencia de conversión.

Tener muy presente la relación de precio por kilo animal de compra y de venta y conseguir alimentos más baratos (sustituir algo del maíz por sorgo y cambiar el núcleo por un subproducto proteico).

Contar con personal responsable, comprometido y motivado para realizar la tarea.

El sistema de corrales debe ser simple y de baja inversión para poder utilizarlo cuando la relación entre los precios de insumos (alimentos) y de productos (ternero o carne) sea favorable, o cuando la situación climática así lo exija.

La Palmira es una unidad experimental de cría, dependiente de la Asociación Cooperadora del Inta Rafaela. Está ubicada en el distrito Las Avispas, departamento San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe.

En esta unidad, como en gran parte del norte santafesino, la disponibilidad de fibras (rollos o fardos) es escasa y de alto costo, debido a que generalmente se los transporta desde otras zonas. A pesar de que la unidad es experimental está en manos de un equipo técnico del Inta, comparte características con muchos establecimientos de cría de la zona: la tierra se alquila a un tercero; la falta de escala; personal de campo escaso y poco especializado (la unidad tiene 634 hectáreas y sólo un empleado que realiza todas las tareas); distancia y accesibilidad a ciudad y centros de comercialización de insumos y productos agropecuarios; falta de infraestructura interna (corrales simples y limitados, poco apotreramiento), galpones, energía eléctrica, vivienda, molinos y aguadas.

Cronología. El ensayo se realizó en otoño de 2009, luego de la sequía extrema que azotó a la región durante el 2008 y el verano de 2009.

Se inició con 74 terneros machos y hembras Brangus marca líquida, provenientes del sistema de destete precoz realizado en la misma unidad.

Los terneros se estaban recriando a corral con rollos de calidad regular y balanceado comercial con 18 por ciento de proteína.

La transición se realizó durante de 15 días, donde se fue sustituyendo el alimento balanceado por grano maíz entero y se comenzó a agregar núcleo proteico. Al mismo tiempo, se fue aumentando la oferta de concentrado total cada tres días, hasta llegar a la sustitución total de la fibra.

La tropa se dividió por tamaño, en pequeños y grandes (26 y 48 animales en cada grupo). Ambas tropas incluyeron a machos y hembras, de 100,6 y 121 kilos de peso promedio, respectivamente.

Durante la primera quincena, la tropa de los pequeños recibió núcleo proteico con 37 por ciento de proteína y sin urea. Luego de esas dos semanas, ambas tropas recibieron núcleo al 33 por ciento de proteína con urea.

Trabajo preparado por Juan Ibarlucea (Inta San Cristóbal), Ivana Diruscio (Inta San Cristóbal) y Rafael Alemán, profesional de la actividad privada.

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