De eso no se habla
Causó sorpresa la visión pública que tiene el Gobierno sobre el momento que atraviesa la industria cárnica.
–Causó sorpresa, entre algunos asistentes argentinos al Congreso Mundial de la Carne, la visión pública que tiene el Gobierno sobre el momento que atraviesa la industria cárnica, estimado don Productivo. –Ahora comprendo, camarada don Tecno, sus últimas ausencias a esta rueda de mates. Anduvo por los Buenos Aires, con los popes de los bifes.–Lamento no haberle podido comunicar mi inasistencia transitoria, pero el viaje se armó rápido.–Una manera de redimir esta falta es que me cuente qué se pudo escuchar en los salones de la Rural de Palermo, donde se hizo el encuentro.–A eso iba, compañero. Muchos esperaban alguna señal de sinceramiento por parte de los funcionarios que visitaron el Congreso sobre la política oficial aplicada en los últimos años sobre el mercado de ganados y carnes. Tanto si tenemos en cuenta que había más de 450 especialistas y empresarios ligados del sector de más de 40 países.–¿Me quiere decir que hubiera sido un buen momento para que el Gobierno se hiciera cargo de sus errores en la política hacia el sector?–No sé si para tanto. Pero a los industriales y ganaderos presentes les hubiera gustado que el diagnóstico sobre la producción de carne vacuna hubiera sido más realista. El viceministro de Agricultura, Lorenzo Basso, sólo admitió que se necesitarán cinco años para recomponer el stock. Pero nada dijo sobre las causas que motivaron la retracción, ni sobre la manera de iniciar la recuperación. En su discurso ante los asistentes afirmó que el Gobierno está trabajando junto con productores, institutos de investigación y actores económicos en los desafíos futuros de la producción: un sistema sustentable, que incluya la faceta económica, social y sanitaria, y el bienestar animal. Conceptos demasiados generales como para ensayar una solución estratégica. Lo que también llamó la atención es que algunos representantes de la industria frigorífica ensayan en público un discurso sin críticas al Gobierno, más allá de la crisis por la que atraviesan.–¿Y el ministro Julián Domínguez no asistió?–Estuvo en la cena de gala que ofrecieron los organizadores del Congreso a los asistentes en el Hipódromo de San Isidro. Allí pronunció un breve discurso, pero sin mayores matices.