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La nueva ola de Covid-19 genera una corriente bajista

En menos de una semana, la soja perdió en Chicago 12 dólares por tonelada; el maíz, ocho dólares; y el trigo, 13 dólares.

01 de noviembre de 2020 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La nueva ola de Covid-19 genera una corriente bajista
SOJA. La siembra está en marcha en algunas zonas del país.

La segunda ola de contagios por Covid-19 en Estados Unidos y en Europa, que llegó a sus máximos niveles en la última semana, fue el primer disparador de alarma entre los operadores mundiales.

Todas las bolsas se desplomaron, cayó el precio del petróleo y del oro que terminaron por arrastrar a las commodities agrícolas. Hasta el jueves, la soja perdió en Chicago 12 dólares por tonelada en la semana; el maíz perdía casi ocho dólares y el trigo también operaba en baja, con una pérdida de 13 dólares por tonelada.

La onza de oro tampoco se salvó de la baja, ante el rumor que los bancos centrales iban a salir a vender parte de sus reservas en oro para hacer frente al nuevo pico de crisis que enfrenta la economía global. Desde el 6 de agosto, cuando la onza cotizaba a 2080 dólares, su valor cayó 10,5 por ciento para terminar el jueves con una cotización de 1.870 dólares. Se trata de una baja que, anualizada supera, 40 por ciento.

Parece que en el breve lapso de una semana todos los indicadores de fortaleza de la demanda de bienes, servicios, commodities y alimentos en general, se hubieran esfumado.

Mi visión de analista me dice que lo mismo que sucedió cuando se conocieron los primeros efectos del Covid-19, al comienzo de la pandemia. Era cuando nadie sabía cómo iba a evolucionar y eso hizo que se retrajera la demanda mundial de bienes, servicios, petróleo y productos agrícolas. Ahora está sucediendo algo parecido.

El tema es que el mundo tiene temor siempre a lo imprevisible y a lo que es difícil de controlar. Eso es lo que está sucediendo ahora con irrupción de este nuevo foco de contagios por coronavirus.

La realidad posterior nos mostró que el flujo comercial de commodities agrícolas, alimentos y demás bienes esenciales no se frenó por efecto de la pandemia. Y que los vapores cargados de trigo, maíz y soja, continuaron con el intercambio comercial entre los países, mientras los barcos que transportaban petróleo fueron utilizados como tanques de almacenamiento ante la brusca caída de la demanda mundial de combustibles.

Sucede que este nuevo brote de Covid-19 se está dando en el mismo momento en que ocurrieron muy buenas lluvias sobre la Argentina.

Ese factor despeja el fantasma alcista que impactaba sobre el mercado de Chicago, ante el temor de una caída en la superficie y producción de soja del principal país exportador mundial de aceite de soja y harina de soja.

En cambio, el clima sobre Brasil, el primer productor y exportador mundial de poroto de soja, continua seco. No obstante, muchos productores están sembrando, con la esperanza de que llueva y no vean demoradas las siembras.

Mientras tanto, hay zonas en el vecinos país donde se van a tener que llevar a cabo resiembras, porque las lluvias no llegaron.

En este escenario, observamos que el principal país exportador mundial de grano de soja todavía no tiene asegurada su siembra y la producción. Este condicionante puede ser a futuro un factor alcista en el precio de la soja en el mercado internacional.

La fotografía de hoy puede ser muy distinta en las próximas semanas. Todo dependerá de cómo evolucionen las siembras en Brasil y los cultivos en Argentina. A nivel país se observan cambios en las intenciones de siembra por parte de los productores.

Dejan de sembrar soja y aumentan la superficie destinada al maíz, en una relación de precios soja/maíz de 1/1,59, la más ventajosa para el forrajero de la última década.