Escala y eficiencia, los atributos de un socio global
Muchos aseguran que, en el futuro, el mercado nacional de sembradoras no tendrá cabida para todos.
Más allá de la recuperación que exhibe la industria de la maquinaria agrícola en el país, a nivel mundial el sector no pasa por un buen momento. La retracción es el denominador común en los principales mercados del mundo. En Europa, la venta de tractores cayó 3,4 por ciento el año pasado y en lo que va de 2016 mantiene sus números en rojo; en Estados Unidos, la demanda de cosechadoras se redujo de 12 mil a ocho mil unidades en los últimos años. Lo mismo que en Brasil, donde el mercado perdió en el último año 23.500 tractores y 2.300 cosechadoras. En este escenario global de caída, que inclusive podría extenderse durante el año próximo, mantener la escala y la eficiencia sigue siendo el norte para los grandes jugadores. En Argentina, alcanzar esos dos atributos es parte de la estrategia a la que apuntan algunas fábricas, en especial las de capitales nacionales que son las más expuestas a los vaivenes de la coyuntura. Muchos aseguran, por ejemplo, que el mercado nacional de sembradoras del futuro no tendrá cabida para la totalidad de las fábricas (alrededor de 60), que hoy lo conforman. Las alianzas con grandes empresas pueden ser una alternativa para escaparle a la volatilidad de los mercados agrícolas.
Sociedades de hecho
Algunas ya han entendido hacia dónde van las exigencias y han apurado el paso: conseguir un socio global que les permita amplificar la producción y ganar en productividad. Los ejemplos locales han aflorado en los últimos tres años: la fábrica Akron (San Francisco) se acopló a John Deere para proveerles tolvas y mixers; lo mismo hizo Favot (Cruz Alta) con la multinacional estadounidense para suministrale fertilizadoras de arrastre. Desde Morteros, GEA se asoció con la europea Delaval para fabricarle mixers .
La alemana Claas hace ya varios años que viene trabajando con Allochis, ubicada en Ferré (Buenos Aires), a la que subió al circuito de proveedores mundiales de la marca con sus cabezales para cosecha. También busca en la región un potencial fabricante para pulverizadoras. Industrias Cestari (Colón, Buenos Aires) se convirtió en proveedora de Case y New Holland para sus líneas de tolvas.
En todos los casos, se trata de industrias nacionales sobre las cuales las multinacionales pusieron el ojo, a partir de su liderazgo en nichos de mercado. Si bien las alianzas arrancan por el mercado interno, la exportación es el trampolín más importante. Algunas de las que lograron estas sociedades están optimizando procesos e incorporando tecnología. La soldadura con robot, por caso, les está permitiendo ganar tiempo y disponer de más horas de trabajo para atender una mayor demanda.
Mientras tanto, las multinacionales exhiben sus anchas espaldas para soportar las vicisitudes del mercado y no se olvidan de competir entre sí. En la exposición Agroactiva, tres fábricas mundiales (Case, Massey Ferguson y Challenger) presentaron 10 nuevos modelos de cosechadoras, que fabricarán en el país. Están convencidos de que en la escala y la eficiencia está el futuro del negocio.

