Mercados disociados
Con Chicago debilitándose y con los valores internos que siguen firmes, queda claro que es un momento para aprovechar. Leandro Gorrin.
En el ámbito interno, los precios de los principales productos agrícolas se mantienen sostenidos. Esto se observa en el caso de la soja por el elevado nivel de retención de poroto que encararon durante la cosecha los productores; en el caso del maíz, por su parte, se justifica más por la necesidad de originar mercadería que tienen los exportadores mientras sus posibilidades de cerrar ventas al exterior siguen vigentes.
La idea generalizada es que este mercado cambiará radicalmente cuando el Gobierno deje de otorgar ROE y toda la oferta se pase a consumir internamente.
En el exterior, en cambio, las cotizaciones de cereales y oleaginosas se han ido corrigiendo a la baja en las últimas semanas, luego de una intensa recuperación a mediados de abril que estuvo liderada por la participación compradora de los fondos de inversión en Chicago. La reversión de este comportamiento se explica principalmente por dos factores: la evolución reciente del entorno macroeconómico y cambios en los fundamentos propios de estos mercados.
El peso del dólar. Por el lado del contexto internacional, cabe resaltar el impacto que está teniendo la crisis de la deuda externa de algunos países europeos, lo cual debilita a todo el bloque económico e incide directamente en la firmeza de su moneda. Ésta ha ido menguando desde que comenzaron los conflictos en Grecia, Portugal y España, y en la última semana llevó al euro a su menor valor contra el dólar desde marzo de 2009. Si bien los miembros de la Unión Europea no son los principales demandantes de productos estadounidenses, la revalorización de la divisa norteamericana afecta de todas formas la competitividad de las commodities que cotizan en ella y presiona negativamente a los productos agrícolas.
Del lado fundamental, en tanto, lo que viene condicionando en gran medida la evolución de los precios en los mercados de referencia es el avance de la siembra de soja y maíz en Estados Unidos. Tanto el clima imperante como la humedad que presentan de los suelos en las principales regiones productoras han sido de lo más beneficiosos para su implantación.
El progreso en ambos casos está por encima del promedio para este momento del año. Los productores ya cubrieron 15 por ciento del área proyectada con soja y 68 por ciento del maíz.
Con Chicago debilitándose y valores internos que siguen firmes, queda claro que es un momento para aprovechar.
No obstante, que la presión de cosecha nacional no haya tenido un impacto bajista sobre los precios, no debe confundirse con que las cotizaciones hayan establecido un piso a partir del cual se moverán de aquí en adelante.
Debe considerarse como una excelente oportunidad para cubrir un alto porcentaje de la producción, más aún en el caso del forrajero, donde los riesgos son crecientes.
*Analista de Mercado de Fyo - [email protected]

