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Los granos forrajeros, para arriba

Cambios productivos en Brasil y de consumo en Estados Unidos están empujando la demanda de maíz en forma estructural. Y esas modificaciones también influyen en el mercado de la harina de soja y otros forrajes. Pablo Adriani.

23 de marzo de 2012 a las 12:02 a. m.
Pablo Adriani (Analista del Mercado de Granos, titular de Agri-Pac consultores)
Los granos forrajeros, para arriba

Mas allá de la crisis que vive Europa, la desaceleración proyectada en Brazil, y los mayores costos de la agroindustria en Estados Unidos, se prevén mayores consumos de forrajeros, en particular de sorgo y maíz. Este mes hubo aumentos en la producción de maíz, y no obstante ello el mayor consumo proyectado influye en la caída global de stocks. Las proyecciones de oferta y demanda de la próxima campaña 2012/13 consolidan la tendencia que viene de 2010, esto es una caída global de las existencias.En el caso de Brasil se proyectan mayores exportaciones por el incremento en la siembra del maíz de segunda, conocido como maíz zafrinha . Se siembra en simultáneo con la cosecha de soja y hoy ocupa casi la mitad de la superficie sembrada con maíz. Unos 15 años atrás el zafrinha ocupaba menos del 10 por ciento de la superficie. Este salto tuvo su base en el cambio tecnológico que implicó el ingreso de maíces resistentes a insectos, herbicidas y la combinación de muchos eventos que le dieron al cultivo una mejor adaptación al medio y rendimientos que a veces superan al del maíz de primera. Esto modificó en forma sustancial la oferta de maíz en Brasil e impactó en la oferta exportable. Antes, Brasil tenía una ventana de oferta exportable concentrada en febrero-abril. Ahora, ese período se extiende hasta agosto y les da a los brasileños cierta ventaja logística y operativa en los embarques con respecto al período de oferta de maíz de la Argentina, en este último caso muy influenciado por el control de las exportaciones. En el caso de la Unión Europea se proyecta un aumento en el consumo de maíz, compensando la caída proyectada en el consumo de trigo forrajero. En este caso la oferta de maíz proviene principalmente de los países de la ex Unión Soviética, donde solamente Ucrania proyecta exportar más de 14 millones de toneladas de maíz, igualando las exportaciones de la Argentina. Analizando el mercado de forrajeros en los Estados Unidos, vemos que el mayor consumo de maíz para producir etanol está generando una oferta cada vez mayor del DDGS, un subproducto que ya supera el consumo de los subproductos de soja en la dieta de alimentos balanceados.No solamente genera un mayor consumo dentro de su mercado interno, sino que consolida un nuevo producto de exportación, donde China es el principal mercado importador. En el año 2000, cuando comenzaba a consolidarse la industria del etanol, los americanos consumían 4,8 millones de toneladas de DDGS, y hoy se proyecta un consumo de 38,6 millones de toneladas. En el mismo período el consumo de harina de soja para balanceados tuvo una caída sensible, lo que indica que todo el crecimiento de la demanda interna de forrajeros fue abastecido por la mayor oferta en crecimiento constante en la oferta de DDGS, año tras año. Con respecto al mercado de exportación, hoy los estadounidenses exportan 8,5 millones de toneladas, mientras que en 2000 apenas exportaban 800 mil toneladas. Alcance global. Todos esos cambios en la matriz productiva y de consumo de los granos forrajeros impacta en la matriz de consumo de harina de soja y otros forrajeros, no solamente en los Estados Unidos sino también en el resto de los países que lo están consumiendo y adaptando en sus dietas de balanceados, por caso China. Este mayor consumo de maíz proyectado para 2012/13, y la caída proyectada en sus existencias finales pone mucha presión al aumento necesario de la oferta global y los saldos exportables. Este es uno de los motivos que están influyendo en la intención de siembra de los farmers estadounidenses para la próxima campaña, donde ya se proyecta un aumento de 800 mil hectáreas en su superficie de siembra. Esta mayor superficie equivale a ocho millones de toneladas, considerando clima normal. Y no alcanza para compensar la caída de 30 millones de toneladas de la campaña pasada. Para eso se requiere que el clima en Estados Unidos sea ideal durante todo el desarrollo del cultivo. Si no fuera así, estamos ante un nuevo potencial efecto alcista sobre los precios del maíz. La mecha ya está encendida.