Los rivales de ella son como los de él
Grondona, a pesar de su edad, es capaz de saludar a la presidenta Cristina Fernández con la misma fruición con la que en la década de 1970 lo hacía con los que enarbolaban el terrorismo de Estado que se encarnaba en los Videla, los Massera o los Agosti. Eduardo Bocco.
Julio Humberto Grondona respira tranquilo. Otra vez los clubes lo respaldaron y seguirá sentado en el principal sillón de la AFA durante un nuevo período de cuatro años, con lo que en 2015 completará cuatro décadas al frente del fútbol argentino. Pasaron golpistas, demócratas, peronistas, radicales, más peronistas y más radicales. "Todo pasa", es la leyenda que se observa en el anillo de oro que usa en el meñique izquierdo el hombre al que le encanta que le digan "Don Julio".Grondona, a pesar de su edad, es capaz de saludar a la presidenta Cristina Fernández con la misma fruición con la que en la década de 1970 lo hacía con los que enarbolaban el terrorismo de Estado que se encarnaba en los Videla, los Massera o los Agosti.Va y viene sin problemas el ferretero de Sarandí, que llegó a la AFA y desde allí escaló a la Fifa, el organismo que dirige el fútbol mundial y en el que se convirtió en una pieza fundamental.Grondona es amigo de ciertas prácticas deleznables y se maneja como se maneja un sector del poder con quien está por debajo: alquila o compra lealtades, inventa aliados por un cheque. El que intenta levantar la cabeza corre el riesgo de irse al descenso con su club o sufrir severas represalias económicas. Algunos dirigentes del gobierno justicialista cordobés suelen comparar, medio en serio, medio en broma, a Grondona con dirigentes de la primera línea del kirchnerismo nacional. "Si no te convertís en un esclavo todo terreno, corrés el riesgo de terminar en un desierto, descalzo y con la cantimplora vacía", afirmó un reconocido dirigente del peronismo de Capital, con rango de ministro en la administración provincial.Pero existe otro paralelismo entre el hombre fuerte del fútbol argentino y la presidenta de la Nación.Los dos aceptaron ser candidatos a la reelección y los dos tuvieron una oposición de papel que, en el caso de la administración del país, sufrió un ataque de pánico cuando se dio cuenta, hace dos años largos, de que podía crecer y transformarse en una alternativa de poder. Se petrificó y eligió el camino pequeño de los celos y el resentimiento antes que caminar por la senda que desemboca en la construcción de un país grande.Cristina Fernández no tiene rivales. No porque sea imbatible, sino porque los que encarnan otros proyectos fueron incapaces de mostrarse como alternativa.Grondona tampoco tuvo rivales. No porque sea imbatible, sino porque los que podían enfrentarlo no se atrevieron y dejaron el lugar para un arribista que pasó un papelón público inolvidable el martes pasado, cuando se eligió a las autoridades de AFA.Daniel Vila se pareció más a un personaje del absurdo al que nos tiene acostumbrados la televisión de estos tiempos que a un dirigente serio, convencido de que podía dar una batalla en las urnas al viejo y amañado cacique bonaerense.Dos historias, dos caminos. Y un final cantado para ambos. El segundo se conocerá esta noche.

