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La alternativa optimista

Hyperstatic tiene energía para rato. Hoy, el cuarteto termina su segundo disco. Mirá la entrevista, galería de fotos y temas en vivo.

05 de abril de 2010 a las 06:42 p. m.
La alternativa optimista

Karina Mana no duda en definir a Hyperstatic, grupo al cual lidera, como "una banda para arriba". Es que la inyección de energía que producen las canciones del cuarteto local carecen de claroscuros, son pura potencia enchufada al punk–rock americano más alternativo, influencia que los miembros del cuarteto local ratifican con total unanimidad: "Sí, es así cien por ciento, no escuchamos rock británico", comprueba Pablo Sartori (bajo). A la vez que concluye los preparativos de su segundo disco (Mientras sea tarde), Hyperstatic recreó dos temas para las sesiones de Vivo en vos, con la formación que completan Jorge Conesa (guitarra y voz) y Guillermo Camusso (batería). En cierta forma, el optimismo también es la fuerza que circula hacia dentro de la banda. "Es el espíritu con el que encaramos todo", sigue Pablo. "Muchas veces tenemos que lidiar con recursos básicos, y si a esa situación no le ponés onda no sale nada. Hay que meterle mucha energía", destaca.Tal vez sea por eso que en Hyperstatic existe una lucha de tensiones (siempre "para arriba"), entre guitarras febriles un tanto deudoras del hard–rock y melodías poperas y azucaradas, cantadas con encendido ánimo punk. "La furia guitarrera nos caracteriza, y a la vez Karina tiene esa búsqueda melódica en la voz", aporta Jorge. "Ese contraste es lo que hace que Hyperstatic sea lo que es: guitarras fuertes y duras y melodías que van volando por encima", define.Así y todo, Karina inclina la balanza para el lado de la canción, unidad musical que la cantante y violera defiende con fervor. "Nosotros hacemos canciones, más allá de que por ahí experimentemos un poco", señala. "Yo crecí escuchando música de los '80 y eso me influenció muchísimo, incluso hasta el día de hoy. Me gustan las canciones que tienen gancho, que pegan, esos temas que te encantaría escuchar cuando salís a tomar algo".IncontinentesA pesar de que los miembros de Hyperstatic reconocen su identidad común en una serie de influencias de fines de milenio ("todos tenemos en común The Colour and the Shape de Foo Fighters, o discos de Queens of the Stone Age, por ejemplo", devela Karina), la banda quiere dejar bien marcada la diferencia con la década de 1990. En ese momento la cantante era baterista de Abuelas Mecánicas (grupo al que también perteneció Pablo Sartori), formación decisiva del rock alternativo cordobés de entonces –al que le precedió Quema de Bienes–. Pero la escena no era la ideal: "Era otro tipo de música, otra época, se tocaba menos en los '90. Ahora se toca más, si bien está esa cosa de profesionalizarse y todo es más caro", sintetiza Karina."Si bien no hay muchos lugares para tocar, tenés boliches, bares, pubs armados para shows. En los '90 tenías que alquilar un salón, poner el sonido y las luces y rogar que fuera gente", recuerda la cantante, que en 1996 decidió mudarse a Hong Kong, buscando una alternativa a lo alternativo. Allí formó Flux, grupo que cuatro años después, tras instalarse en Melbourne (Australia), se convertiría en Hyperstatic. "Habíamos grabado un disco independiente en Hong Kong que le gustó a alguien de Australia, y entonces juntamos plata durante un año para irnos allá".¿Qué diferencias había entre esos dos universos –ya de por sí– distintos? "En Australia hay rock, en cambio en Hong Kong son todos pubs chiquitos donde entran 80 personas. Ahí todo es pequeño, es una isla y el espacio físico es muy poco, todo hacia arriba, y la gente va a ver sólo bandas que tocan covers. Nosotros éramos una de las pocas que hacíamos temas propios", revela Karina. "Australia es más como Argentina, pero sumale 10 veces más infraestructura, más sellos, más productores, lugares para tocar, mánagers, todo", compara. De hecho, Hyperstatic grabó allí un EP de tres canciones (Supernothing) con Lindsey Gravina, mítico productor punk que colaboró, entre otros, con Nick Cave and The Bad Seeds. "En ese entonces Lindsey tenía su propio estudio", cuenta Karina. "Los chicos de la banda pintaron las paredes para pagarle" (risas). ¿Cómo evalúa la cantante la situación actual del grupo? ¿valió la pena volver? "Si bien allá la escena era mucho más grossa, acá conseguimos firmar contrato con un sello (Pirca Records), algo que allá nunca se dio. Algo de bueno tiene estar acá. En la época en la que la gente escucha sólo mp3, nosotros estamos por sacar un segundo disco, eso ya es mucho", responde Karina.  ¿Qué mantuvo en pie todos estos años, a través de lugares tan dispares, al proyecto que lleva por nombre Hyperstatic? "Hacer música me define, soy una persona que si no hace música no existe", asume Karina. "Por suerte encontré una forma de hacer música que me gusta más que lo que hacía antes, que era tocar la batería. En ese entonces todavía no había encontrado mi lugar", cierra.

Para verlos: Hyperstatic toca este viernes en el festival Rockórdoba, en el Parque Sarmiento, con horario a confirmar. El 16 de abril la banda tocará a la medianoche en Hill Rose (Rafael Núñez 3930). Entradas a $ 10 en Cocoa Skateshop (Belgrano 157, Centro).