Encantamiento campestre
Superhadas pasó por “Vivo en VOS” con sus canciones orgánicas, nacidas y criadas en atmósfera de Sierras Chicas. Mirá los videos.
La fantasía de una vida en el campo, en contacto con la naturaleza pero cerca de un centro urbano desbordado como Córdoba, es cada vez más recurrente. De ahí que la localización geográfica que las Superhadas consignan en su perfil de MySpace dice algo importante sobre esta agrupación con un 75 por ciento de integrantes mujeres: Río Ceballos.Priscila Weht, voz, guitarra y eventualmente bajo de Superhadas, se presenta a los oídos de quien la escuche hablar como un buen ejemplo del "efecto sierras chicas". Articula pausadamente, como si la entrevista transcurriera a la vera del río, o en un paseo cerca del dique La Quebrada…en lugar de en Alta Córdoba."En ese mismo punto, el de cambiar de vida y empezar a llevar una existencia más tranquila está el origen del nombre de la banda. Superhadas es un chiste que salió de tanto que nos decían 'vos sí que llevás bien la vida'. La realidad, de todas maneras, termina no siendo tan romántica cuando te mudás al campo: hay que buscar el agua, cortar leña y moverse mucho más que en la gran ciudad", asegura Weht.Por supuesto, hay recompensa para quien pasa el primer impacto. "Llevar una vida digna y más conectado con el adentro, menos distraído con los espejitos de colores, es algo a lo que el bombardeo de los medios nos desacostubra. Vivís sin lavarropas, los quehaceres domésticos demandan más tiempo, pero desayunar y cenar noticias terribles no forma parte de la rutinaa en el campo".De todo eso también se puede hacer música. Parodia de mí (uno de los temas que fueron parte de la actuación en Vivo en VOS) o Paranoia, son canciones construidas a partir de esa vuelta a las raíces que, en el caso de Superhadas, se dio en varios sentidos. Tanto Priscila como Mariela Ortega (saxo tenor y voz) vieron desde adentro el rock cordobés de la década pasada en Caridad Canelón, una de las agrupaciones de chicas que hizo escuela junto a Lucila Cueva. Y Gabriela Sánchez (voz, bajo y guitarra) decidió radicarse en Río Ceballos hace una docena de años, mientras buscaba escapar del ruido de Buenos Aires. El 25 por ciento de toque masculino lo pone Romualdo Helman, percusionista que también aporta."Con Mariela nos conocimos trabajando en el bar Pizarrón, cuando el rock cordobés creía que se podía gestar cosas. De hecho siempre están pasando cosas, pero entrar en el circuito comercial con temas propios es complicado. Siempre hay mucho más público que prefiere una que sepamos todos", continúa Weht.La búsqueda de puntos de contacto bien orgánicos entre la canción, el rock, el jazz, el blues y ciertos aires de bossa nova dieron como resultado un primer disco, A pedir de boca, editado a principios de este año tras un largo proceso que, en lugar de desanimar, puso a las Superhadas en posición combate para arrancar con uno nuevo.A pedir de boca lo empezamos a grabar en 2007 en el estudio de Mingui Ingaramo y por motivos personales se fue demorando al punto de que lo retomamos en 2008, con plata que la gente que va a nuestros conciertos en las sierras empezó a pagar por adelantado. Fue como una especie de bono y gracias a eso salió, pero la idea es siempre seguir adelante, subir, de hecho ya estamos pensando en las canciones para el próximo", dice la guitarrista de Superhadas.¿Y el Rock? "Siempre está, somos rockeras que nos juntamos a hacer canciones agradables, advierte Weht como para aclarar que los orígenes siguen latentes.–¿Qué parte ocupa lo humorístico, lo histriónico, en sus presentaciones en vivo?–Es importante, diría que mucho. Pero el que hay en nuestro mensaje no es un humor como el de un show de ese estilo, sino que surge de las paradojas que representan las canciones, cada una tiene su particularidad. También es gracioso lo caprichosas que son al momento de la composición: pensaba en componer un tema dedicado a Sergio Barbosa (para muchos, el 'Tanguito' cordobés y mítico impulsor del blues en la Docta), porque hemos hecho blues y eso nos une, y por alguna razón terminó saliendo un bolero. De todas maneras, el elemento humor, cuando surge, es un efecto no buscado ex profeso.

