Amigos en movimiento
Tras editar “Sacudiendo gritos”, La Madre del Borrego se convirtió en octeto. Acá revelan la clave de una convivencia organizada. Mirá los videos.
A partir de su segundo disco, Sacudiendo gritos (2009), La Madre del Borrego –protagonista del más reciente Vivo en VOS– se agrandó. Y literalmente. Porque de ser inicialmente un quinteto, la banda local pasó a ser un octeto, unidad multitudinaria que se hizo notar arriba del escenario (tocaron El fabuloso grandote y Dueños del amanecer), en la sesión de fotos y en los diversos instrumentos que se anexaron y ensamblaron para hacer brotar su distintivo rock–fusión. "Fue un gran cambio por lo organizativo, antes todo era más fácil, pero a nivel musical es mejor, porque ahora somos más completos", reflexiona Ignacio Serfaty, cantante del grupo, y redondea: "Los arreglos suenan mejor, las composiciones cambian, y tener una fila de vientos atrás te hace sentir que la mesa está más llena".A pesar de todo, la cantidad no atenta contra la calidad de la amistad (y el entendimiento). "Martín (Modenesi), el trompetista, es amigo mío desde siempre. Dieguito (Sarachú), que hace la percusión, también es una persona conocida, así que el grupo sigue estando formado por gente amiga. Nos conocemos del barrio, de la vida", devela Serfaty, que a la vez recuerda cómo todo nació haciendo rock crudo y duro: "Al principio éramos una banda de garage, que de a poco se reformó en las salas, en las grabaciones".Así nace La madre del borrego (2007), disco debut homónimo que para Serfaty es más bien un"popurrí" de aires heterogéneos, propulsado por la entonces diversidad de orígenes (musicales) de cada miembro. Hoy, la banda piensa en conjunto, y Sacudiendo gritos es el reflejo de esa reciprocidad. "Ahora todos sabemos cómo queremos sonar, hay un entendimiento mutuo, por eso el disco es más homogéneo", explica el cantante.Así, a la hora de componer, La Madre del Borrego funciona como una aceitada factoría (de canciones). Serfaty: "Componemos entre todos, nos conocemos y respetamos. A mí me gusta llevar los temas a la sala con la confianza ciega de que los otros le van a agregar justo aquello que me va a gustar".Influencia intimidanteSacudiendo gritos se mueve entre diversos géneros (candombe, folklore, reggae, entre otros, siempre tamizados por el rock) que, sacudidos, suenan como un mismo cóctel multicolor. "Hay temas que son protestas, o plegarias, o corazonadas, o historias personales de cada uno. A la vez nos cuidamos de no caer en el lugar común, está bueno hacer una protesta y que no sea un ska", dispara Serfaty. La denuncia de males sociales arraigados está muy presente en el disco. Es el caso de Plegaria, que cuenta con el protagonismo vocal de Raly Barrionuevo. "Raly es una persona abierta, le gusta mucho el rock", apunta Serfaty. "Él tiene que ver mucho con la letra del tema, por su compromiso con la pobreza del país, con los niños desprotegidos, él está lleno de plegarias, y por eso nos pareció la persona perfecta para que cante esa canción".Mientras más personas se van sumando al grupo, va creciendo la necesidad de organizarse, un importante paso para las bandas que vienen de "abajo". "Al principio nos peleábamos porque uno hacía menos, otro hacía más, pero nos dimos cuenta que cada uno tiene un lugar y le sale hacer algo", reconoce Serfaty. "Ahora también tenemos un equipo técnico que nos da un nivel más profesional. Antes lo evitábamos porque nos parecía 'careta', pero en realidad está bárbaro, porque de esa forma sólo tenés que subirte al escenario y olvidarte de todo. Además la gente hoy quiere ver un show, al público le interesa la ropa, las imágenes, el sonido". A la hora de citar influencias, el cantante de La Madre del Borrego no duda en mencionar bandas de rock ancestrales como Sumo, Los Redonditos de Ricota y Las Pelotas, a la vez que se distancia un poco de bandas mas "nuevas". "Nos comparan con No Te Va a Gustar y me gusta la forma de laburar de Las Pastillas del Abuelo, pero no nos sentimos influenciados por ellos, no los conocemos mucho. Nos identificamos más con grupos como Andando Descalzo y La Vela Puerca. Y también con la Bersuit, que ahora la discriminan, pero en su momento le cambió la cabeza a muchísima gente. El disco Chapusong's de Arbol también nos supo pegar", recuerda.¿Cómo es compartir escenario con algunos de los ídolos que aún siguen en pie? "Es intimidante", sentencia Serfaty, y cierra: "Tuvimos la oportunidad de tocar una vez con Las Pelotas, en un Quilmes Rock. Emi (Rodas, bajista) se quedó congelado cuando los vio pasar por el lado. Si te ponés a pensar, cuando teníamos 14 años escuchábamos a esos chabones en la pieza, saltando solos".

