Instrucciones para hacer un buen festival de verano
Cómo preparó Santa María de Punilla su menú de sábado, con Tan Biónica como plato principal. Hoy actúa Vicentico y mañana cierra Cacho Buenaventura.
La receta para el Festival Avícola de Santa María de Punilla 2014, es simple. Ponga primero una tormenta de verano como una corona alrededor del predio. Haga que los refucilos fotografíen desde las sierras un espacio familiar donde puedan darse cita los abuelos, los padres, los hijos y los nietos. Ponga mesas para los que tienen las piernas cansadas y un espacio para los que tengan energía para festejar a los saltos. Ponga público feliz arremolinándose en la entrada.
Una vez sorteado el ingreso, espere a la gente con puestos donde los leños hagan brasa para cocinar infinitas variedades de platos con pollo. También lomitos para chuparse los dedos. Siembre las barras con vasos largos de fernet y de cerveza. Mezcle bien y condimente con una puesta de sonido que se reparta de manera uniforme y que no aturda.
Salpimente con espíritu de convocatoria espontánea bien lograda. Deje macerar con la expectativa por la salida de Tan Biónica al escenario (en la noche de sábado). Espolvoree con la luz de una luna que parezca una rodaja de hueso entre las nubes.
Ponga a los funcionarios, empezando por el intendente, a recorrer las instalaciones para resolver cualquier detalle, desde una acreditación de prensa hasta la cantidad de sal en la comida de un tal Gómez, que es hipertenso.
Sirva con guarnición de niños sobre los hombros de los padres y con adolescentes apuntando con sus celulares al escenario. Haga rodar muchos hielos en los vasos para que la humedad no empañe a la algarabía.
Proyecte desde las pantallas las imágenes del público que haga que la gente pueda señalarse o señalar al que tiene al lado. Pacte con el servicio meteorológico para que durante la noche no caiga sobre el Festival ni una gota. Haga salir a Tan Biónica a la 1.20, para que los gritos y los aplausos recompensen la espera. Deje que los músicos hagan estallar sobre los asistentes una lluvia de papelitos.
Para el postre, que los primeros acordes del hit Ciudad mágica hagan redoblar los alaridos. Y saltos más altos. Deje que aparezca el cantante para que las chicas mueran de amor.
Y buen provecho.

