Colectividades 2014: una guía para comer rico
La Fiesta de las Colectividades propone comidas de todos los continentes. Desde choripanes cordobeses a shawarmas árabes y patacones pisaos colombianos. Precios y recomendados.
El Encuentro Anual de Colectividades, en Alta Gracia, tiene algo único. Además de ofrecer los clásicos espectáculos musicales durante la temporada de verano, propone abrir una ventana con vista a culturas de los diferentes continentes de este planeta.
Y una de las mejores formas de aproximarse a nuevas culturas es a través de las comidas, ya que a través de ellas, entre otras cosas, tenemos herramientas para entender y saber cómo se aprovecha el entorno natural de los diferentes países del mundo.
Es por eso que además de desfiles y danzas típicas, durante cada noche el festival brilla gracias a los numerosos puestos de comidas, en donde podemos probar platos de hasta 20 lugarse diferentes en una sola noche.
Y ese es nuestro trabajo, probar y contar lo que aquí podemos disfrutar. Como siempre, recomendamos llegar temprano si la intención es dar la vuelta al mundo en varios platos, porque a eso de las 22 las colas son largas (y son dos colas, en el mejor de los casos, una para el ticket y otra para el plato).
Así, se pueden degustar las delicias de México, Perú, Polonia, Estados Unidos, Brasil, Paraguay, Irak, Alemania, España, País Vasco, Italia, Argentina, Sudáfrica, Croacia, Armenia, Francia, Siria, Puerto Rico, Colombia, Egipto, Cuba, Irlanda, Grecia, República Dominicana, entre otros.
La primera vuelta de reconocimiento muestra las carpas de dichos países, llenas de luces y carteles que invitan a probarlos. Esta vez vamos a visitar las que no pudimos conocer en ediciones anteriores, las cuentas pendientes de este festival.
La Primera parada es en Colombia. Comimos arepas ($ 45) y el "patacón pisao" ($ 45). Las primeras son tortillas de maíz blanco rellenas con carne de vaca, pollo, jamón y queso, con salchicha o con chorizo. Elegimos una de pollo con salsa de tomate y queso, y la verdad es que son muy ricas, pero algo sequitas para los hábitos de nuestro paladar.
Mucho más rico es el "patacón pisao", que no es otra cosa que una banana (o plátano) verde abierta como si fuera un filete y luego frita. Encima se le echa una salsita roja con abundante cebolla y también un poco de queso. Es riquísimo, aunque seguramente todo sería más cómodo si además de un tenedor (de plástico), el precio del plato incluyera el cuchillo.
Vale aclarar que la carpa colombiana, como todas las latinas, tiene música a volumen muy alto y con un animador haciendo de las suyas y relatando todo lo que se le viene a la cabeza en pos de entretener y atraer al público. Mantener una conversación con alguien mientras se come en la carpa es una misión imposible.
Luego tocamos la puerta de nuestra cuenta pendiente más postergada. El año pasado debutaba la carpa de Sudáfrica y allí vimos platos excepcionales, como el cochinillo relleno, que es cocido entero en un brasero giratorio, todo un show para el sector.
Este año la porción de cochinillo cuesta $ 75 y está relleno de de ciruelas, manzanas verdes, cebolla, zanahoria, mas algunas hierbas aromáticas. Tiene opciones para guarnición, y nosotros elegimos el salteado de verduras (tomate más pimiento verde y rojo), que más que salteadas son cocinadas en un disco de arado. No están al dente pero sí muy sabrosas.
El cerdo es excepcional, de lo mejor que se haya probado. Algo para mejorar: la carpa tiene muy pocas mesas en relación a otras. El dispositivo para asar los cerdos, más el pintoresco paisaje de costillares de cerdo y corderos a la llama (también ofrecen estos platos más criollos) hace que la gente se acerque, pida, y luego no tenga dónde comer.
Lo bueno es que se alquilan cubiertos, para no comer con utensilios de plástico. Pero, después de comer, hay que hacer de nuevo una cola para cobrar el vale de devolución, de $ 40. Seguro que, con un poco de organización, la cosa se puede mejorar.
Ahora así, después del manjar, a buscar nuestro postre con el corazón más contento que nunca.
La heladería Venezia, oriunda de Carlos Paz y que se encuentra en pleno proceso de expansión, tiene una sucursal en Alta Gracia que armó un puesto dentro del predio.
Sus helados son riquísimos y muestra de ello es el cucurucho de dos bochas ($ 15) que disfrutamos, con helado de frutilla (¡con muchas frutillas!) y helado de limón.
Cremosos, a temperatura justa y en porciones generosas, un final de dos pisos bien dulce y perfecto para una noche de calor como la que nos tocó este año en la gran fiesta de las colectividades.
En la carpa de Grecia, la moussaka (parecido a una lasaña de berenjenas, con salsa roja, carne molida y salsa blanca gratinada) cuesta $ 40.
En la irlandesa, el guisado de cordero y la ternera asada con cerveza negra cuestan $ 70; en los países árabes el shawarma está a $ 45; en la de Francia el brochet a $ 65, la fondue de quesos $ 120 para dos personas y el carré de cordero con papas rosti y verduras se encuentra a $ 85.
En la delegación de Armenia, la porción de niños envueltos cuesta $ 40; las empanadas, $ 10 y, entre los postres, la baclava y el kadaif cuestan $ 18 cada uno, o $ 35 los dos. Hablando de cosas dulces, la carpa de Croacia vende porciones de torta y de strudel a $ 30.
En Perú, una de las más concurridas, los anticuchos cuestan $ 15; el ceviche y el lomo saltado, $ 60. Entre las bebidas, el pisco sour sale $ 40 y la cerveza de litro, $ 30. En Alemania, una salchicha con panceta y guarnición de chucrut y papas con perejil cuesta $ 95, al igual que el carré de cerdo con la misma guarnición.
La carpa italiana propone ñoquis a $ 49, tallarines a $ 52, ravioles a $ 59, pizza de muzzarella a $ 72, calzoni napolitano a $ 80, enviulatta (arrollado de pan de pizza con carne, panceta y aceitunas negras) a $ 40 y bagna cauda a $ 130 para dos personas, entre muchos otros platos. Las gaseosas de medio litro, como en casi todos los puestos, está a $ 20.
En la carpa argentina, encontramos locro y humita a $ 40, pollo asado a $ 50, choripán a $ 30, asado de tira a $ 65, asado con cuero a $ 85, chivito a $ 90, vino a $ 35 y sangría a $ 40. En la carpa de México no hay precios a la vista (lo mismo pasó el año pasado, lo que generó caos entre lo que preguntan precios y entre los que quieren comer) y, en la de España, la clásica paella cuesta $ 95; la porción de rabas, $ 70; el pollo al ajillo, $ 70; la tortilla, $ 45 y la empanada gallega, $ 45.
Dato jugoso: la paellera de España despacha 900 porciones diarias y cuenta con 50 kilos de arroz y abundantes bichos de mar. Tino Nava, histórico cocinero de la carpa española, da vueltas por la paellera de 2,40 metros de diámetro con una valva de mejillón en la mano, probando que el caldo esté como a él le gusta. Igual, la paellera es giratoria y Tino la lleva y la trae, buscando el punto ideal de su clásica preparación.

