Vuelve "House of Cards": Dame todo el poder
Estrenó en Netflix la cuarta temporada de House of Cards. Un consultor y un publicista analizan las relaciones de la ficción con la realidad, y la campaña de la serie en redes sociales.
No es la primera serie que narra los entretelones de la vida política. Antes estuvieron la pionera The West Wing, ambientada en la Casa Blanca y creada por Aaron Sorkin; la histórica The Kenedys, miniserie sobre la familia demócrata; la hilarante Veep, comedia sobre una vicepresidenta de Estados Unidos cuyas funciones son apenas de relleno; o la áspera Boss, sobre el inescrupuloso alcalde de Chicago. Incluso hay una destacada serie danesa sobre el tema, Borgen.
Pero House of Cards sobrepasó a todas en popularidad y reconocimiento. La serie original de Netflix acaba de estrenar su cuarta temporada (todos los episodios están disponibles desde anoche en la plataforma de streaming) y las expectativas de visionado son altísimas. Sus seguidores probablemente se tomen este fin de semana para ver cómo sigue la carrera de Frank Underwood, el político demócrata que interpreta Kevin Spacey que en esta nueva etapa encara su campaña política para ser elegido presidente de Estados Unidos.
Si bien Netflix no suele dar datos numéricos de su funcionamiento, el año pasado una compañía estadounidense de Internet demostró que el fin de semana del lanzamiento de la tercera temporada de House of Cards el tráfico de la web creció entre un 10 y 15 por ciento los días viernes y sábado, y alcanzó un 35 por ciento durante el domingo. ¿Explotará Internet este fin de semana?
En campaña
¿Por qué es tan popular la serie sobre el matrimonio formado por Frank y Claire Underwood? Para el titular de la consultora Delfos, Luis Dall’ Aglio, esa popularidad se explica por el crudo retrato de los vínculos con el poder. Él analiza: “En la primera temporada, Frank Underwood pregunta: ‘Qué quieres en la política, plata o poder...’ Él contesta que lo que busca es poder. Y ahí está la génesis de esta serie que genera tanto atractivo, particularmente en la Argentina. La construcción de poder en todos los países tiene límites difusos que mezclan la política con el poder económico y con personajes secundarios que terminan siendo un instrumento en la primera etapa de construcción de poder del protagonista”.
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Jorge Campos, publicista de campañas electorales y gestiones de gobierno, cree que el magnetismo de la serie se basa en su personaje protagónico. Y amplía: “Es un político ambicioso, deshonesto, manipulador que también puede manipular nuestra percepción como espectadores sobre él. La mayoría de las veces es nefasto, pero tiene raptos de humanidad y compasión que nos hacen dudar. De todos modos, no es el mismo Frank Underwood el de la primera temporada que el de la tercera. Ahora, ya presidente, nos encontramos con una versión más moderada”. Y añade: “Para mucha gente, Underwood encarna la visión popular que se tiene de cierta clase de político: corrupto, inescrupuloso, adicto al poder por el poder mismo. Se trata de una imagen preconcebida que atrae al público, pero no podemos olvidar que es una ficción”.
Asesores
En su visita a Argentina, Laura Eason, una de las guionistas de House of Cards, contó que al escribir los libretos tienen un consultor full time que trabajó para el gobierno de Bill Clinton y que los ayuda a construir argumentos verosímiles y a cuidar detalles.
Para Luis Dall’ Aglio se nota la mirada de alguien que realmente estuvo en esos ambientes, sobre todo en elementos de la jerga propia de los procesos electorales. “Siempre hablando de la parte electoral, no de lo que refiere a la construcción de poder o mantenimiento en el poder, que va por otros carriles. Hay varias campañas que se asemejan. De hecho, si participan consultores de la producción de la serie, es lógico que tomen experiencias reales”, agrega.
Jorge Campos coincide, aunque pone diferencias entre relato y realidad: “Resultan creíbles ciertas cuestiones protocolares, o mecanismos formales, pero obviamente se fuerzan los límites, se exageran las situaciones para hacerlas atractivas para el televidente”.
Si House of Cards desafía las fantasías de la ficción imaginando eso que los electores nunca vemos del detrás de escena de los discursos, gabinetes y oficinas; eso que pasa cuando se cierra la puerta y se apagan las cámaras, esta temporada amplifica ese efecto. Porque mientras en la pantalla Underwood se esmera en llegar a la presidencia de su país, en los informativos del mundo vemos cómo Hillary Clinton y Donald Trump avanzan en su carrera electoral.
Para Jorge Campos, el efecto de la serie y sus cruces con la realidad son evidentes: “Creo que lo que más nos llama la atención es que se trata de lo que sucede en la primera potencia mundial. Se suele decir que el presidente de los Estados Unidos es la persona más poderosa sobre la Tierra. Y eso atrae todas las miradas, tanto de admiración como de rechazo”. Y cree que esta nueva versión de Underwood, en plena campaña, será menos salvaje. “Quien comenzó a ver la serie quiere saber hasta dónde llegará el personaje, aunque ya hay opiniones sobre que la versión más ‘maléfica’ de Underwood fue quedando atrás mientras se lo mostraba más cerca de sillón presidencial”.
Luis Dall’ Aglio cree que la ficción es también una manera de abordar el sistema electoral del país del norte: “La serie abre una ventana en la que el espectador puede ver un poco o mucho de cómo funciona la democracia en Estados Unidos, mucho más avanzada procedimentalmente que en muchos países, pero tan baja como en cualquier otro país en lo que hace a la construcción de poder”.
Para ambos especialistas, las campañas políticas (como la que emprende Underwood en la serie) pueden alterar un resultado electoral. "Pero hay que aclarar que las campañas tienen al menos tres líneas de acción: una política, una publicitaria y, si estás gobernando, una de gestión. Necesitas de las tres funcionando en armonía. Y hay una cuarta que es importante: las de tus adversarios", dice Dall' Aglio. Campos agrega: "Es un verdadero juego de ajedrez. Una campaña sólo termina el mismo día de la elección". Habrá que hacer una maratón de House of Cards para ver cómo termina ese juego.