Siete conclusiones tras la entrevista que Tinelli le hizo a “Cristina”
El conductor de ShowMatch emitió por su cuenta de Facebook un sketche poco logrado junto a Martín Bossi. Fue un éxito en reproducciones, pero no fue muy gracioso.
1. Hay una diferencia enorme entre hacer una imitación y hacer humor. Técnicamente, lo de Martín Bossi a instancias de Marcelo Tinelli fue mucho más de lo primero, muy mal logrado (más allá de la voz o la postura corporal), y muy poco de lo segundo. La supuesta entrevista no tuvo un gran resultado: los chistes transitaron la obviedad, nunca sorprendió y, por añadidura, no tuvo efecto.
2. El imitado, además, debe ser capturado por el imitador en su esencia. Entonces cuando “Cristina” insulta porque sí, no es Cristina. Cuando habla de su vida privada (de quién gusta, de un amor platónico o de dónde le gustaba hacer el amor con Néstor), no es Cristina. Cuando dice “preguntastes” o “vistes”, no es Cristina. Y, si no es Cristina, “Cristina” no funciona.

3. Por momentos, la imitación fue más parecida a Macri: “Cristina” respondía a cualquier pregunta con referencias futboleras, lo que tiene más que ver con una parodia al presidente que a la expresidenta. También eligió responder muchas veces con canciones de Patito Feo, de Maluma, de Fito Páez, de Ricky Martin, lo cual no tiene ni mucho sentido ni demasiada gracia.
4. Menos mal que Tinelli no hizo la entrevista real. Si detrás de la seriedad que imponía su rol de preguntador está la forma que utilizaría en un encuentro verdadero, hubiese sido un desperdicio total. No fueron preguntas incómodas (la mayoría eran enunciados: “los bolsos de López”, “Baez”, “los hoteles”), y sólo fueron pensadas para los remates de Bossi.

5. La entrevista, preguntas y respuestas, pareció armada por Durán Barba. Tinelli preguntó si ve Canal 13, si lee Clarín, si ve el Bailando, etcétera. “Cristina” dijo que “admira” a Macri (“está en un gran momento”, “es como Maradona en el 86”), que ve positivo el trabajo en el medio ambiente, que ganó “por un puñado de votos” las Paso (la frase que usó el Gobierno cuando reconoció la derrota).
6. Una imitación es, por un lado, una simplifación de una persona; por el otro, una exaltación de sus defectos o sus virtudes con el objeto de hacer reír. La mayor parte de los 15 minutos del sketche estuvieron destinados a tratarla de superficial e ignorante, respondiendo tonterías absolutamente todo el tiempo. Se desperdició la posibilidad de hacer humor un poco más inteligente, con un guion más elaborado (éste pareció inspirado en los comentaristas antiK que hay en Facebook).
7. Marcelo Tinelli descubrió las redes. En pocas horas, el video tuvo casi un millón de reproducciones en Facebook, la red que eligió para subir el sketche.