Pura química: cómo fue el prometedor debut de “Esperanza mía”
Con un excelente rating arrancó en la noche del lunes Esperanza mía, la nueva apuesta televisiva de Pol-ka que tiene a Mariano Martínez y Lali Esposito como un cura y una monja que vivirán un amor prohibido. Qué fue lo mejor y lo peor del primer capítulo.
Con un pico de casi 21 puntos de rating arrancó en la noche del lunes Esperanza mía, la nueva tira de Pol-ka que viene a ocupar el horario central de El Doce para el resto del año televisivo. Con ese numerito, nada desdeñable por cierto, superó ampliamente a Escape perfecto, la variante de entretenimiento que sale por Teleocho y que quedó atrás, en segundo lugar.
Así, la comedia musical encabezada por Mariano Martínez y Lali Espósito se convirtió en líder en su franja, y lo hizo con una propuesta poco original que no ofrece nada nuevo en materia de argumento (¿reminiscencias de la película Cambio de hábito?). Lo único novedoso, hay que decirlo, es la combinación de figuras elegidas para darle vida a los roles estelares.
Una chica (Espósito) que escapa de unos mafiosos, se esconde en un convento y se hace pasar por monja (del tipo rebelde, por supuesto). Por lo elaborado hasta el momento, allí conocerá a su madre biológica y descubrirá su verdadera vocación: la música y el canto. Pero más importante aún, se enamorará de un sacerdote (Martínez) con quien -ya se adivina- vivirá varias aventuras y un amor prohibido que promete sacarle chispas hasta a los vitrales de la parroquia donde transcurre la historia.
Claramente orientado a un público juvenil, si algo puede elogiársele a los libros de Lily Ann Martin y Claudio Lacelli es haber abreviado la introducción y compendiar, sin muchas pretensiones, los nudos argumentales centrales en este primer capítulo. Pero suena a engaño. De ahora en más, la lógica indica que se impondrá la rutina de estirar, enredar y volver a estirar, para mantener a la audiencia en ascuas por tiempo indeterminado.
Lo mejor
- La química entre Martínez y Espósito es natural, evidente y trasciende la pantalla. Además, con Lali alternando sus dotes de actriz y cantante, los musicales (se vienen pronto) le darán el toque de frescura al programa.
- Prevalece el tono de comedia. Los religiosos son descontracturados y glamorosos: El padre Tomás se lució sin camisa, mostró tatuaje y casi se agarra a trompadas; mientras que las monjas usan maquillaje, flequillo y parecen divertidas.
Lo peor
- Madres desconocidas. Malvados al acecho. Curas que se enamoran. Nada nuevo bajo el sol. La propuesta está repleta de lugares comunes que habrá que ver cómo son tratados para no agotar a la audiencia.
- A la tensión amorosa característica de las novelas se le agrega ahora la imposibilidad de relacionarse que tienen los religiosos. A preparase para no ver avances por semanas.
Si te lo perdiste, reviví los primeros minutos acá.
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