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Primeros rounds: “Iron fist” vs “Legion”, dos superhéroes opuestos

Ambas series llevan el sello del universo Marvel y ahora están disponibles en la plataforma Netflix. Pero son bien diferentes. La adaptación de “Iron fist” deja sabor a poco, mientras “Legion” es más fiel a su versión en papel. Un round comparativo entre ambos personajes.

28 de marzo de 2017 a las 02:02 p. m.
Primeros rounds: “Iron fist” vs “Legion”, dos superhéroes opuestos

Ambas series tienen como protagonistas a personajes del mundo del cómic. Los dos pertenecen a Marvel y están disponibles en Netflix. Pero las diferencias entre las adaptaciones de Iron fist (puño de hierro) y Legion (nombre del personaje) son bastante marcadas. En un mano a mano para medir errores y aciertos, el resultado es bastante dispar.

Puño que no cierra

Iron fist es reposado y se cuida a la hora de usar sus poderes: sólo cuando es necesario, mientras que Legion es pura impulsividad y energía contenida a punto de explotar. La narración es bastante distinta: Iron fist se vale de un recurso audiovisual clásico en planteo de cámaras y explosiones de efecto, a la vez que Legion apuesta por la lisergia psicodélica desde el primer minuto. Iron fist es un hombre con motivaciones claras y un objetivo concreto. Pero Legion está en proceso de entender el mundo que lo rodea.

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Los coprotagónicos en Iron fist son figuras pálidas que no aportan savia a la historia, mientras que en Legion, cada personaje es potencialmente explotable: usa un tono de comedia negra y muchos efectos especiales, y Iron fist pone todas las fichas en el personaje (magro, insulso), y eso hace que el producto parezca menos sólido.

De armas tomar

Un puño de hierro es el arma que usa Daniel Rand (interpretado por el ex Game of thrones, Finn Jones –Loras Tyrell–) para regresar al mundo tras años en los que se lo creyó muerto, víctima de un accidente aéreo en el que fallecieron sus padres. El casting (por no hablar del guion) dejan sabor a poco en la boca. La historia demora en arrancar, y ya desde el primer capítulo (son 13) vemos que la construcción del héroe será lenta y tortuosa, sobre todo para el espectador. Lo que en papel estaba aceitado y parecía hermético, en la serie se vuelve plástico, artificial y cansador. Danny le reclama a sus primos la parte de la empresa familiar que le corresponde. Y quiere rearmar sus vínculos. Nadie le cree que estuvo en un monasterio en el Himalaya, al cuidado de los monjes de una orden sobre la que nadie encuentra información.

El protagonista se pone pesado para convencer a todos (incluido el psiquiatra que lo atiende cuando lo internan por acosador) y los minutos de cada capítulo se van en alocuciones pretenciosas en las que los actores se abocan a demostrar sus dotes.

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La trama avanza con lentitud riesgosa que termina atentando con el producto, y ni siquiera la buena voluntad de los protagónicos consigue que haya momentos más interesantes que las (escasas) coreografías de lucha cuerpo a cuerpo. Mucha filosofía oriental pretenciosa, aplicada de manera burda en la vida real, y mucha arte marcial como única salida para conseguir la paz. Paradójicamente, Iron fist se queda sin fuerza al apretar los nudillos.

Mutante de la cabeza

El primer capítulo de Legion es un festival de psicodelia. Con una narración que intenta emular el pensamiento de un esquizofrénico, la serie puso primera a riesgo de dejar a la mitad de la audiencia afuera. Porque salvo que se conozca el origen del personaje (su cuna, el papel), un desprevenido podría confundir el planteo original con un descuidado trabajo de edición que raya lo lisérgico.

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Dan Stevens es David Haller, un mutante de esos que no se ven en pantalla fuera del círculo de X-Men. Tiene esquizofrenia. O al menos eso es lo que piensan quienes lo mantienen internado. Con ocho capítulos de la temporada 1, hay que llegar al segundo (si no se es fan del personaje, claro) para comprender sus motivaciones.

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De arranque vemos al protagonista acuciado por recuerdos e imágenes que no sabe distinguir entre fantasía y realidad. Pero nada es lo que parece en el universo de los mutantes, y será siempre el gobierno quien tenga la sartén por el mango a la hora de controlar lo que se sale de control. El efecto ciclónico del primer capítulo merma cuando el panorama se nos presenta más claro. Por suerte, el hombre no está solo: tiene una novia a quien no puede besar, y a un profesor Xavier desdoblado en otros personajes que irán instruyéndolo en el difícil arte de controlar sus poderes. Por suerte para los fans, el mundo aún tiene mutantes que pueden deslumbrar en ambos lados de la pantalla.

El puño de hierro versus el mutante desquiciado

Ambas series tienen como protagonistas a personajes del mundo del cómic. Los dos pertenecen a Marvel y están disponibles en Netflix.

Iron fist es más reposado y se cuida a la hora de usar sus poderes; Legion es pura impulsividad y energía contenida a punto de explotar.

Iron fist narra de modo clásico; Legion apuesta por la lisergia psicodélica en las secuencias.

Iron fist es un hombre con motivaciones claras y un objetivo concreto; Legion está en proceso de entender el mundo que lo rodea. Y su protagonista es más sólido.

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