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Miradas opuestas a “The walking dead”

¿Te gusta la segunda temporada de la serie? Opinan dos críticos de VOS.

22 de octubre de 2011 a las 03:21 p. m.
Miradas opuestas a “The walking dead”
Fox comenzó a emitir la segunda temporada de “The walking dead”.

Los muertos gozan de buena saludPor Cristina AizpeoleaEra complicado salir a responder tanta expectativa y presentar en estreno mundial la segunda temporada zombi de The walking dead, una miniserie que, desde Lost, no convencía a tanta gente frente al televisor. Y aunque tuvo sus evidentes puntos flojos (¡qué tiene que hacer el sheriff hablando con Cristo!), el primer capítulo resultó efectivo y nos dejó nuevamente atados al sillón, esperando hasta el próximo martes, para saber si, de verdad, los nuevos guionistas de la serie están dispuestos a borrar de un saque a Sophia y a Carl, los dos únicos niños del equipo de sobrevivientes.Las almas sensibles esperamos que esto último no ocurra (y parece poco probable) y ansiamos que la tensión contenida entre los personajes empiece a desatarse, ya que la saga, más que en los zombis, siempre se sostuvo en esas disputas y traiciones, en las decisiones al borde del límite, en la vuelta a los instintos primarios. Si algo hay que reclamarle a este primer capítulo, es que a los protagonistas les faltó conflicto y les sobró mugre y ropa sucia. Demasiado harapientos se los vio. Innecesariamente.A los zombis, en cambio, el nuevo maquillaje les sentó perfecto. Entre las virtudes del episodio, anotamos la escena zombi del avance en caravana por la autopista sembrada de autos chocados (casi que se los escuchaba respirar) y las persecuciones en la selva. También se destacó un par de luchas cuerpo a cuerpo entre humanos y caminantes que terminaron a pedrada limpia o a punta de ballesta.Es probable que estos 13 capítulos no alcancen la potencia de los seis anteriores. Aquellos tuvieron la virtud de pegar primero, de manera contundente y sin distracciones. Pero después de tanta espera, volvió The walking dead. Los zombis están de nuevo entre nosotros y gozan de buena salud. Que no es poco.¿La van matando de a poquito?Por Daniel SantosLa expectativa siempre juega en contra de los ansiosos. La primera temporada llegó en puntitas de pie, sin demasiado aviso, y se convirtió en uno de los sucesos televisivos del año.La segunda, con todo el viento a su favor, decepcionó en el primer capítulo. Los muertos parecen más nauseabundos que antes y los héroes más heroicos, pero esa cosa innecesariamente moralista del debut terminó por desgastar la buena idea, asfixiante y estremecedora: esta vez, la presencia de muertos vivos no da miedo.Están ahí, pueden matar, pero los personajes parecen más preocupados en entreverarse en sus dramas de culebrón que en otra cosa. Verlo al alguacil Rick Grimes pidiendo a Jesús, en la cruz, por una señal, no tiene nada que ver con lo que se veía.Durante todo el primer episodio se planteó la necesidad de estremecer; una horda de zombis recorre la autopista por donde están ellos, pero prácticamente no tienen ningún enfrentamiento –un par, apenas– que genere tensión. Claro, la búsqueda de la niña perdida y a merced de los muertos vivos pone en jaque al propio Rick frente a sus compañeros. Al primero de los 13 episodios de esta temporada le faltó emoción, le faltó sorpresa, le faltó esa andanada de golpes de efecto que mueven a los espectadores a esperar el siguiente episodio con ansiedad. Eso sí, el final tuvo impacto preciso: deja abierta infinitas puertas sobre cómo el sheriff se enfrentará a la vida y a la muerte, de un modo mucho más temerario que matar zombis lentos y bobos, deformes y malolientes; y cómo se enfrentará con su propia familia y el grupo de sobrevivientes.Recién comienza la segunda, pero el discurso tan esperanzado del debut, y las largas tandas publicitarias, terminan por derrotar la idea de desesperanza que marcó cada minuto de la primera. El límite entre la vida y la muerte es impreciso en The walking dead; el límite entre la desazón y el agrado, también.

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