Las sorprendentes confesiones de Eugenia Tobal
La mala de “Sos mi hombre” habló con la revista “Gente”. Tratamiento psicológico, dolores a punto de cerrarse y demás detalles íntimos.
La vuelta de Eugenia Tobal al horario central de la TV fue la excusa perfecta de Gente para convertirla en tapa de revista. Junto a la sensual sesión de fotos la actriz ofreció una serie de interesantes declaraciones sobre su pasado y su actualidad. De las muchas respuestas que dio Tobal, las más jugosas volvieron a ser las referentes a su antigua relación con Nicolás Cabré.
La rubia reconoció que la separación y la pérdida de su bebé fueron momentos muy difíciles y que tuvo que recurrir a terapia y medicación para poder superarlos: “La tristeza hace estragos. Cuando lo noté, sentí que tenía que cuidar mi cabeza: hago terapia, voy al psiquiatra. La medicación ayudó, es un colchoncito que acomoda la cabeza para que uno pueda pensar mejor. Traté de ir equilibrando cuerpo y alma. Lo demás es cuestión de tiempo.”
Pese a las consecuencias anímicas de su ruptura con Cabré, Eugenia dice que no se arrepiente de haberse casado: "Nunca me arrepentí, de nada. Todas las decisiones las tomé convencida y con amor. Hubiera preferido que me fuera mejor, pero ¿y si salía bien? El arrepentimiento no vale. Si me preguntás si me gustó sufrir tanto… y no, la verdad que no. ¿Si fue el dolor más grande que sentí? Sí, lo fue."
La situación legal de la ex pareja no está aún resuelta, y mientras espera el acuerdo judicial, Tobal asegura: "Viví 35 años sin sacarle nada a nadie. Nunca estuvo en mí la intención de llegar a juicio. Yo soy leal, juré lealtad y cumplí hasta el último momento."
Eugenia se preocupó por dejar en claro que todas sus declaraciones no persiguen un fin controversial y mediático: “Siempre tuve un perfil muy bajo. Soy ésta, la que se viene rompiendo laburando, la que nunca generó quilombos. No soy escandalosa ni mediática, no me ves en todos los eventos. Termino de grabar y me voy a casa vivir mi vida lo mejor que puedo. No le debo lo que soy a mi desgracia.”