Temas del día:

“Glee”, ¿de quién es la música?

Artistas del rock se niegan a ceder sus canciones para la serie. Se reinstala un debate disparado cuando el download empezó a dinamitar la industria del disco.

02 de febrero de 2011 a las 06:36 p. m.
“Glee”, ¿de quién es la música?
Glee despertó una polémica por los derechos de autor de las canciones.

Glee, una serie musical yanqui que recrea con cierta insolencia clásicos del rock & pop, es el objeto de duras críticas por parte de grupos y solistas que se niegan a cederle los derechos para el uso de sus canciones. Primero disparó Slash, quien dijo "No" en nombre de todo Guns N' Roses ante el pedido de los productores de la serie para usar Paradise city y Welcome to the jungle. Luego, los que se negaron a ceder un tema fueron los carilindos del grupo alt folk Kings Of Leon. El gesto de vedar Use somebody enfureció a Ryan Murphy, productor estrella de la serie, que se puso explícito ante Hollywood reporter. "Fuck you, Kings Of Leon. Ustedes son unos imbéciles y egocéntricos. Se perdieron que un niño de siete años pueda ver a alguien cerca de su edad cantando una canción suya, que quizá les haga querer unirse a un club musical o elegir un instrumento", tiró un indignado Murphy.Todo esto pasó a semanas de que Lou Reed no le permitiera a Susan Boyle interpretar su monumental A perfect day en el contexto de una gala del programa Britain's got talent. A perfect day, una canción taciturna y de resonancias bíblicas que ya habían versionado Patti Smith, Coldplay y hasta Duran Duran. Está claro que los autores no quieren desnaturalizar el alcance semántico de sus temas mediante interpretaciones demasiado atildadas o manieristas.Como sea, el affaire Glee reinstala el debate sobre "¿de quién es la música?". Una respuesta probable: es de quienes la crean y, en algún punto, de quienes la abrazan con fervor una vez puesta en circulación. En ese proceso, claro, los autores se resguardan legalmente el derecho de validar, o no, ciertos modos de recreación. El tema es que hay fenómenos que tensan el marco legal y lo desafían. Porque aquí tenemos un caso de un producto masivo que solicita las canciones por las vías convencionales, el camino correcto, pero no siempre se procede de ese modo a la hora de las relecturas.Un flashback hacia fines del siglo pasado: Moby se despachó con Play, un disco en el que sampleó cantos (colectivos) rurales de gospel & blues. Por entonces, la discusión era por qué esa obra exitosa no devengaba derechos de autor y/o de intérprete para las gargantas que habían sido "fotocopiadas". Para colmo, casi todas las canciones de Play fueron cedidas por Moby para la explotación publicitaria. Desde un punto de vista moral Moby era un cretino: canibalizaba la música de desconocidos, que acaso no sabían que habían sido grabados, para luego firmar solo nuevas canciones. El fenómeno encarnado por este peladito recordó que el hip hop en particular y la música popular en general ya venían desde hace décadas haciendo uso y abuso del sampler. Y puso sobre el tapete algunas paranoias. Como la de James Brown, que le exigió a Polygram que monte una oficina de seguimiento para detectar samplers de sus latigazos vocales para poder cobrar por derecho de autor. Tremendo laburo, porque Brown fue el molde de la música de baile de los últimos 20 años.Otro caso de paranoia, aunque en este caso absurda, fue la de Michael Jackson en relación a John Oswald, un artista canadiense que cortaba y pegaba sus éxitos para su música "robofónica". ¿Por qué absurdo? Porque Jackson había "fotocopiado" en Wanna be startin' somethin', de su Everest Thriller, a un hit del africano Manu Dibango. Y no contento con eso, había empezado su Dangerous con unas cuerdas sinfónicas de dudosa procedencia. Casi contemporáneo a Moby fue el caso de Richard Ashcroft, quien al frente de The Verve orquestó Out of time de The Rolling Stones para su Bittersweet simphony. Jagger/Richards le saltaron a la yugular y nunca más pudo cobrar como autor. El último aspecto en este debate es el formato de su distribución. Fue a fines del siglo pasado que, con la irrupción de Napster, el programa que permitía el libre intercambio de archivos musicales entre PC, se liberó el tránsito de lo sonoro. Y sabemos lo que pasó, el download comprometió la salud de la industria discográfica y, sobre todo, modificó los hábitos de consumo. Así, para un pibe que recién asoma al show bizz, es probable que crea que cualquier versión de Glee es el original. Slash, primer renegadoLos productores de Glee solicitaron permiso para usar Paradise city y Welcome to the jungle, de Guns N' Roses, y el violero Slash puso el grito en el cielo. "Glee es peor que Grease, y Grease era suficientemente mala; aunque ahora veo High School Musical y Glee, y pienso en Grease como una obra de arte", declaró el músico de rulos y galera ante Entertainment Weekly cuando se le pidió un fundamento para ese "No". Fue el único miembro de la legendaria banda de Los Ángeles que se expresó. Y por más buena voluntad que tengan los otros (entre ellos Axl, quien continúa con la marca Guns N' Roses), la negativa de uno solo basta para vedar las canciones. Glee sin suerte con los Guns.Disputa de novela con Kings Of LeonKings Of Leon negó a Glee la posibilidad de usar el tema Use somebody. Esto enfureció a Ryan Murphy, productor de la serie: "Fuck you, Kings Of Leon. Imbéciles. Se perdieron que un niño de siete años pueda ver a alguien cerca de su edad cantando una canción suya", les respondió. Nathan Followil, batero del grupo de Nashville, no se amilanó: "Ryan, dejalo pasar. Andá a terapia, hacete las manos, comprate un nuevo corpiño. Cerrá la boca y enseñales a los niños de siete años cómo decir fuck". Parece que la cosa no tiene vuelta atrás.GleeJueves a las 22 por Fox. Segunda temporada.

Más de VOS - TV