Filtraciones en la ficción
El escándalo de WikiLeaks fue anticipado por series televisivas. Qué series hablan hoy de espionaje, hackers y aparatos de inteligencia.
Quizá no sea como para decir "te lo dije", pero los seguidores de varias series aseguran que el affaire WikiLeaks les sonó a "chocolate por la noticia", como si la misma ficción hubiera filtrado antes cómo es la realidad. Desde la Guerra Fría, el cine y la TV han versionado sus propias historias de espionaje, complots y conspiraciones varias. Por eso quizá hoy seguir las novedades en los noticieros y diarios sobre WikiLeaks nos recuerda a un buen thriller en capítulos, o a una novela por entregas de intriga internacional. Dos de los estrenos fuertes de la TV de EE.UU. de este año, justamente, retratan esas bambalinas del poder. Uno, The event, es una serie sobre conspiraciones que muestra cuántos años puede el gobierno del norte mantener en secreto una información y a qué costo. El programa juega con una trama de ciencia ficción que, a menos que los próximos cables divulgados por Julian Assange se refieran a extraterrestres que viven entre nosotros, se aleja del cablegate actual (aunque el mismo Assange sugirió que sí, hay cables sobre Ovnis).La que es casi un reflejo (y cuánto) es Rubicon. Aún no estrenada en la Argentina, la serie cuenta la historia de un analista que trabaja en una agencia de inteligencia en EE.UU., encargada de otorgarle al Estado toda la información pertinente para manejar asuntos internacionales: desde los hábitos de vida de un supuesto terrorista, hasta los políticos invitados a una boda en Irán.Sombría, realista y dramático, uno de los aciertos del programa es mostrar la cocina de esas agencias: el trabajo para quebrar códigos secretos, las escuchas telefónicas, el hackeo de cuentas de mails. Para otorgarle más dramatismo, pocas veces se ven computadoras. Estos espías de oficina trabajan con archivos, pilas de papeles y carpetas con el sello de "Confidencial". Hasta que un día, tienen una filtración (el temido "leak").Claro que no es la única ficción que toca el tema. Rubicon está inspirada en las películas de conspiraciones de la década del 70, como Todos los hombres del presidente (el famoso filme sobre el caso Watergate) o Los tres días del cóndor (de Sidney Pollack y también con Robert Redford como un agente de la CIA que debe buscar mensajes cifrados). Todos espiados Los trabajos de inteligencia del gobierno han sido históricamente material más que exquisito para las ficciones. El espionaje es desde las épocas de la KGB terreno fértil para libretos audaces. Quizá recordemos más al género por su parodia que por su entidad: El superagente 86 y su versión de Kaos/Control fue el programa que se llevó los laureles de la popularidad. Sin olvidar a James Bond y Misión imposible, los dos invictos del espionaje (más de uno en el gabinete de Obama debe estar diciéndose a sí mismo porqué demonios no aprendieron nada del famoso "este mensaje se autodestruirá en 5 segundos"). La lista se engrosa en los años 70 sobre todo, con la Guerra Fría como contexto, pero continúa hasta estos días. De alguna manera, las aguas se dividen entre los que para manejar los secretos de Estado usan armas, patadas voladoras y granadas; y los que se hunden en papeles y oficinas, hurgando en computadoras, pinchando teléfonos y buscando fuentes y documentos aptos para "wikilikearse" (el verbo que más rápido se instaló en el vocabulario de los últimos tiempos en todo el planeta).De un lado, el de la acción, están Alias, la serie creada por J.J. Abrams (Lost) sobre una intrépida agente de la CIA que no sabe muy bien para quién trabaja, y 24 , con el agente Jack Bouer, el célebre personaje interpretado por Kiefer Sutherland que en un solo día tiene que velar por la seguridad nacional de EE.UU.En la vereda de los nerds de la inteligencia, además de la mencionada Rubicon se encuentra Chuck. La ficción cuenta la historia de Chuck Bartowski, un pibe cualquiera, geniecillo de las computadoras, que un día recibe un e-mail que tiene codificados los mayores secretos de la CIA y agencias de seguridad de los EE.UU., imágenes que su cerebro absorbe involuntariamente. Chuck (casi como el soldado Bradley o como el mismo Assange) es un geek de los buenos, que debe decidir qué hacer con esa información top secret.Otra de las ficciones que destapan la olla de los secretos es The Company. Producida por Ridley Scott, esta miniserie se ambienta a finales de la Segunda Guerra y narra las historias de varios agentes de la CIA y la KGB, y la batalla entre ellos por manejar la información, que, ya desde esa época, era sinónimo de poder.La lista es parcial, faltan muchas series y clásicos, y queda en la columna del haber la forma en la que el cine trató el tema y desarrolló géneros y estilos específicos a partir de esa realidad confidencial. Lo que resulta claro, eso sí, es que las filtraciones, el espionaje y el trabajo de inteligencia (incluso la "chismociencia" que develó Wikileaks) no son una novedad. Lo que sí parece serlo es la delación abrupta de esas prácticas. Quizá el contexto haga que la cadena AMC revierta la decisión de cancelar Rubicon, en un momento en el que ver una segunda temporada sería de lo más oportuno.