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El placer de la conversación

Rebeca Bortoletto volvió a la televisión tras años de ausencia en la pantalla chica. Cuenta por qué decidió hacer el programa "Pioneros", por qué sale por Canal 10 y cómo termina un año 2013 movido.

14 de noviembre de 2013 a las 08:43 a. m.
Juliana Rodríguez
El placer de la conversación

Rebeca Bortoletto se acuerda de que cuando cursaba el secundario en Villa María, aprendió física, como tantos estudiantes, con el libro de Maiztegui. Ahora se da el gusto de conocer al hombre detrás de ese apellido de épocas escolares, y entrevistar a quien define como el "primer Best Seller científico" del país. Lo hace en Pioneros, el programa de entrevistas con el que regresó a la televisión y al lugar donde empezó su escuela en medios, los SRT.

"Lo último que hice en TV fue en Teleocho, columnas diarias y los micros de arquitectura. Desde que empecé en Radio Mitre, hace siete años, no hice más televisión, me llevaba mucho tiempo. En este caso, habíamos charlado con Ricardo Giaroli, el productor, sobre este formato, que a mí me interesaba mucho, de conversaciones y reportajes", cuenta Rebeca.

La idea es sencilla y allí radica su interés: entrevistar a una selección de "notables cordobeses" en diversas áreas, en una charla más libre, informal, sin el reloj de los medios mañaneros corriendo detrás del micrófono. "La idea era tener conversaciones con estas personas y, de algún modo, que esas charlas constituyan una manera de detener el tiempo. Muchos están grandes y se destacan por la experiencia, la sabiduría. A algunos ya los había entrevistado, pero me había quedado con ganas de profundizar. Entonces surgió la idea de hacerlo en sus lugares de trabajo, o sus hogares", añade.

Así, el dream team de esta selección incluye a científicos como Alberto Maiztegui, arquitectos como Miguel Ángel Roca, artistas como Carlos Alonso. La lista es larga y Bortoletto asegura que está realizada en base a un capricho personal. "Más que capricho, en realidad, diría que me dejé llevar por mi instinto. Si a mí me impactaron estas historias, por qué no a un televidente que le guste este código, el de la conversación más profunda, al natural. Además, no es lo mismo recibir a alguien en un estudio que ir al abordaje en la calle o que alguien que te abra las puertas de su casa", cuenta.

"Hay una lista de entrevistados más grande que quedará para el año que viene. Quise hacer un recorte de personajes de áreas diversas", explica y se explaya en lo que le apasiona de estos entrevistados. En la charla, prefiere hablar más de ellos que de sí misma, y destaca que son esas figuras las que hacen especial al programa.

"Cuando te enganchás con esas personas tan ricas, tan interesantes -aclara- te dan ganas de ir más allá. A Miguel Ángel Roca, por ejemplo, lo entrevisté una vez por el famoso edificio Vespasiani, y me di cuenta de que había mucho más para hablar con él, controversias, detalles. Él pinta, da clases en la Sorbona, en la UBA, pero su lugar en el mundo es Santa Rosa de Calamuchita". Y en el momento de definir qué le interesó de cada uno de ellos, tiene palabras para cada uno: "Graciela López de Filoñuk, por ejemplo, es una mujer que estuvo por 40 años en la Justicia, y hace 14 que recibió el tema del juicio a Menéndez como el mandato de su vida. Se lo cargó. Una mujer, en un mundo de varones, haciendo la acusación que logró que metieran preso al militar más feroz que tuvo Córdoba. Y la ves y es una persona sola, que fue amenazada, que dedicó su vida a esto. Esto es lo que mueve su existencia. Como ella, todos tienen un momento así". Y continúa hablando del "milagro" que significa la trayectoria de Elvira Ceballos; o las preguntas claves que se animó a hacerle a Jorge Arduh, creador de la primera orquesta de tangos del interior.

A cada lado-¿Cuál es para vos la mejor manera de llevar adelante una entrevista?-Yo tomé clases con Ronnie Vargas y otros más, imagino que eso me marcó. También me gusta mucho ver a Ismael Cala de la CNN, a Larry King, me encanta lo que hace Lalo Mir en el canal Encuentro. Pero creo que lo importante es mirar con atención a las personas, sobre todo a los que no conocés todavía. De la radio yo he sacado muchas cosas, y con la tele se agiganta todo, ves al otro, cómo reacciona, qué te quiere contar. El hilo conductor, en este caso, no es la vida privada o familiar, sino aquello que los distingue en su actividad. En otro momento, yo hubiera tratado de ser más enciclopédica, pero después te das cuenta de que lo que vale es ir a un punto, a un momento en la carrera del entrevistado que lo conmovió. La charla es como un hilo que vos vas tirando, pero para eso hace falta experiencia. Me gustaron estas personas, me apasiona pensar qué pueden dejarnos. Sacarlos de la rutina y, en algunos casos, del olvido.

Hay una diferencia entre escuchar a Rebeca Bortoletto y verla trabajar detrás del micrófono. Y es que puede hacer cinco cosas a la vez con la concentración multiplicada en cada una de esas tareas, sin que le escape ningún detalle. Una dinámica que es claramente la gimnasia que mantiene su energía encendida. Durante una entrevista radial, cuando pareciera que sólo está atenta a lo que responde su interlocutor, sabe qué pasa en las redes sociales, le hace señas a los productores, escribe en un papel lo que viene después de la tanda, calcula los tiempos, chequea el celular, está atenta al ritmo del programa y, finalmente, repregunta.

-¿Cómo es el cambio principal entre esa dinámica particular de las entrevistas en la radio y este formato?-En la radio, todos los días me pongo una camiseta y remo como loca, cada mañana, buscando noticias las cinco horas del programa. Esto no tiene ese remo, me sumerjo en una persona y una historia para ver qué puedo sacar en 20 minutos que valga la pena, que sea una joyita que te entregue. Es el placer de la conversación. De una conversación con personas, sin conflicto, sin intereses de por medio. En la radio las entrevistas se relacionan con la coyuntura, alguien te quiere convencer de una cosa, repreguntás, estás parado en otro lado, somos "temporalistas", coremos al tiempo de un reloj. Esto es otra cosa, otro placer.

-Siempre comentás los planes que tenés para cuando llegue el día de dejar de hacer radio. ¿Lo imaginás?-Se va a poner duro el día que no haga radio. Sé que me costaría mucho pensar la vida sin la rutina, con toda esa muchachada, sin lo que significa toda la actividad para mí. No me voy a morir por eso, pero fijate que he soltado muchas cosas aunque nunca la radio. Me va a costar. Pero falta mucho, mi cabeza sigue siendo un volcán que bulle. Y, además, me sigue dando mucho gusto hacerlo.

-¿Qué significa volver en este momento particular de los medios a los SRT? Para algunos, verte ahí es una sorpresa.-Para mí, los SRT son mi escuela, no sé cómo estará todo hoy, pero el programa va grabado, no voy a estar yo ahí en los pasillos, no regreso yo, sino este producto específico. Este es un contexto diferente, es verdad, pero paradójicamente, Canal 10 fue el más interesado en esta propuesta. Y me dieron un horario que no encontré en otros canales. Para mí, no hay más que cosas lindas esta vuelta. Siempre veo las puertas giratorias de los medios, los periodistas no somos más que gente que trabaja en medios que son de otros. Creo en eso. No me agradan las rencillas entre colegas de medios distintos, yo hago un producto y a la dirección del 10 le gustó y la pareció que sirve a su programamación. No tengo más consideraciones para hacer. Ellos tenían ganas de que yo estuviera ahí y listo. Últimamente, algunas personas se toman muy en serio algunos temas y dicen cosas que ni los directivos piensan. Más papistas que el papa, digamos. Para mí, eso es como oír llover.

Para verPionerosCon Rebeca Bortoletto. Producción de Ricardo Giaroli. Los viernes, a las 23, por Canal 10.

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