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Docente con crisis vocacional

Cómo es la serie "Breaking Bad" que comenzó por Axn. Mirá un video.

01 de junio de 2010 a las 06:24 p. m.
Docente con crisis vocacional
IMPECABLE. Bryan Cranston, en el papel de Walter White.

Qué pasaría si un hombre serio, un profesor de química de secundario, casado con hijos y corbata marrón, un Ned Flanders que paga regularmente sus impuestos, de repente, tuviera una crisis de mediana edad. Podría dársele por tomar clases de salsa, buscarse una amante o comprarse un descapotable. Pero Walter White decide usar sus conocimientos de química para lo más rentable que se le ocurre: ingresar al negocio de las drogas sintéticas. Así, comienza a "cocinar" cristales de metanfetamina para hacerse de unos dólares más.

Esa es la idea central de Breaking Bad, la serie que anoche estrenó su primer capítulo en AXN, creada por Vince Gilligan (escritor de Los expedientes X). Pero si el argumento, a primera vista, parece un simpático relato de humor negro, en los primeros capítulos de la serie, el tono del relato se inclina hacia el drama que convive con extrañeza con algunos guiños de comedia.

Walter White (Bryan Cranston) tiene un hijo adolescente con discapacidad motriz, está por ser padre otra vez, da clases a adolescentes mimados, trabaja también en un lavadero de autos para llegar a fin de mes y, además (y sobre todo), está hundido en la apatía del uniforme de hombre maduro de clase media. Y nunca fumó. Entonces, se entera de que tiene cáncer de pulmón. En medio de ese caos, tiene una idea luminosa, al cruzarse con un ex alumno que trafica cristales y al que le propone, sin medias tintas, convertirse en socios.

Como Nancy Botwin en Weeds, él lo hace para asegurar un futuro para sus hijos. Pero una vez que se mete en el baile, las cosas se complican. ¿Cuán lejos puede llegar un hombre común cuando se enreda en una cadena de ilegalidad, dealers y asesinatos? Breaking Bad (cuya traducción sería algo así como "volviéndose malo") muestra cómo un señor de buenas intenciones pero sin mucha conciencia puede convertirse en un criminal. Y ser más peligroso que un mafioso.

En el primer episodio, la serie presentó sus personajes, la situación familiar y dio un par de saltos temporales para relatar el primer acto de vandalización, el bautizmo de delincuencia. Sentó las bases de una narración que se toma su tiempo para desarrollarse y que combina drama y acción con sugestivos (y mínimos) gestos de comedia.

Lo mejor, el actor Bryan Cranston (lo recordarán por ser el padre neurótico de Malcom en el medio) y la ambivalencia moral de su personaje, que no le perdona a su alumno haberse copiado en un examen, pero le explica la receta perfecta para elaborar sustancias tóxicas. En EE.UU., la serie ya va por su tercera temporada. Aquí, dependerá de la química con el público.

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