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¿Cuánto tuvo que ver Mauricio Macri en el final de Gran Cuñado?

Punto de vista sobre la desaparición del segmento humorístico de ShowMatch. La salida empezó tras la cumbre Macri–Tinelli.

02 de octubre de 2016 a las 02:43 p. m.
¿Cuánto tuvo que ver Mauricio Macri en el final de Gran Cuñado?
Marcelo y Fredy Villarreal como Mauricio. Prensa Ideas del Sur.

Apenas concluyó la Cumbre MauMar (Mauricio Macri–Marcelo Tinelli), los veredictos apuntaban a un claro ganador: el conductor televisivo había logrado que el presidente de la Nación caiga a sus pies, que le dedique tiempo de agenda, que lo reciba en su despacho... y que haga una payasada para las redes (intercambiando sus caras en unas fotos).

Todo venía a cuenta de las sucesivas sátiras hacia Macri en ShowMatch, más precisamente en su segmento Gran Cuñado, y a una supuesta campaña impulsada por el gobierno en contra del conductor como revancha.

“Tinelli me satiriza de mala manera y se ofende porque lo critican 30.000 tuiteros”, había dicho el Presidente en medio de un clima tenso.

La reunión se produjo el 27 de julio, y el 28 Fredy Villarreal volvió a ponerse la máscara en el estudio mayor de Ideas del Sur, aunque su caracterización se encargó de reflejar las consecuencias del encuentro, sobre la cortina musical Friends Will Be Friends, de Queen.

“Qué lindo la pasamos. Me encantó que hayas venido y me encanta que me imites. Me quedé pensando por qué llegamos a esto”, dijo Fredy/Macri, antes de cerrar con: “Argentinos, el humor da luz y a la luz hay que cuidarla”.

Pero la luz no sólo está más cara que de costumbre: puede apagarse con un interruptor que funciona... tan rápido como el humor. Después de la reunión, a lo largo del siguiente mes hubo lugar para un sketche más sobre el “TermoMauri”, otro que abordó la creciente desocupación, y el último Gran Cuñado del programa tuvo como eje a Máximo Kirchner.

¿Y después? Silencio. El humor dejó de iluminarnos.

Muchos, afectos a las teorías conspiranoicas, podrían pensar que lejos del resultado tribunero post reunión en la Casa Rosada, el que terminó ganando la pulseada finalmente fue Mauricio Macri, quien no debió verse nunca más en el programa más caliente de la televisión, ridiculizado por la imitación de Villarreal, con sus medidas amplificadas por el solo efecto de la sátira (que se remonta a la antigüedad).

Sobran los motivos

Podrían dejarse los fantasmas a un lado y buscarse otras explicaciones para la abrupta despedida de Gran Cuñado: en primer lugar, que a Tinelli no le ha rendido en el rating como esperaba (y como en general se esperaba en un año político ajetreado, con cambios de gobiernos y de políticas); que hacerlo demanda mucha mayor producción que poner a un par de parejas a bailar unos minutos más en la pista o hacer pelear a dos jurados con alguna bajeza de ocasión.

Serían motivos válidos. A Tinelli nunca le tembló el pulso para decidir descartar lo que no funciona y apuntar a lo que sí. En algún momento dejó de lado a todo su codiciado staff de humoristas, toda una generación entera que marcó una época, porque necesitaba llevar su barco hacia otro lugar. Ahora, parece haber hecho lo mismo, aunque sin tanto ruido: después de la reunión, dosificó las entregas del segmento humorístico. La inmediatamente posterior fue el 28 de julio, luego saltó al 12 de agosto, llegó al 26 de agosto y el 30 de ese mes fue la última.

Hace un mes que Gran Cuñado brilla por su ausencia. Seguramente habrá algunas entregas más de acá a fin de año, pero está claro en la seguidilla de sketches que todo se aceleró tras la reunión entre el conductor y el Presidente. Eso no tiene ninguna gracia.

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