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“Coki” Ramírez por dos

Miradas opuestas a la cantante cordobesa que irrumpió como seductora de Tinelli en Bailando por un sueño.

14 de agosto de 2010 a las 03:52 p. m.
“Coki” Ramírez por dos
COKI RAMIREZ. De actuar en el circuito local pasó a la máxima exposición mediática de la mano de Showmatch.

Maestría en el aireGermán ArrascaetaPuertas adentro, se sabía que la cantante "Coki" Ramírez no da puntada sin hilo. En el medio local, desde hace tiempo se percibe que la vocalista capitaliza sus oportunidades con determinación. Sus colaboraciones con Fito Páez y Alberto Plaza, al margen de los detalles, son muestras de que a ella no le importan las minucias de estilo sino estar en lo más alto, ganarse un lugarcito en el Olimpo. "Coki" es ambiciosa, y esa es una virtud en un negocio donde todo se ha diseñado para que sólo valga ir al frente. No hay lugar para los tibios, ni para los timoratos. Si estás en el momento justo y en el lugar indicado, no tenés más remedio que aprovecharlo. Así, las cosas. Consciente de ese ordenamiento, "Coki" partió hacia la ciudad autónoma, una vez que aceptó la invitación de su cuñado Jorge Dáscola para hacerle un "numerito" a Tinelli. El tema es que a ese "numerito" ella lo convirtió en "numerazo". Interpretó que era su momento. Esa jugada, a veces, "garpa" más que la preparación actoral, el disco con sustancia, la batalla en el under, la seducción permanente de directores artísticos. En dos minutos, "Coki" Ramírez logró algo que en condiciones normales de presión y temperatura le hubiera llevado una vida. Una vida con suerte, una vida con viento a favor. Cualquiera en su lugar, quizá, lo hubiera dilapidado. Desde ese momento, todos vaticinan la caída. Tiene cierta lógica el razonamiento. ShowMatch es una gran picadora de carne. Pero ahí está "Coki", surfeando esa ola con naturalidad, sin importarle si es sujeto de vergüenza ajena, jugando un pleno a un romance en el que se han desdibujado los límites entre lo real y lo ficticio para cederle su lugar, con encanto, a lo morboso."Coki" Ramírez es la chica del momento. Le espera el cielo perpetuo o el abismo inmediato. Lo cruel de la situación es que no depende de sí misma. Pero ya pisa fuerte en las grandes ligas, su cara domina la superficie de los kioscos y tiene a todas las amas de casa del país diciendo "parece una buena chica para Marcelo". Palmas para "Coki". Clap, clap.¿Sueño o pesadilla?Carlos SchillingEl problema de los sueños es que pueden cumplirse. Cuando sucede, se transforman en realidad, y muchas veces la realidad se parece a una pesadilla. "Coki" Ramírez tenía un sueño. Quería convertirse en una cantante conocida. Contaba con algunas cualidades para lograrlo: buena voz, buen cuerpo, linda cara y algunas conexiones interesantes.Sin embargo, pese a su trabajo como corista de Alberto Plaza, la edición de dos discos, la colaboración con Fito Páez, el incansable recorrido por los circuitos de pubs y boliches, no lo conseguía y probablemente no lo consiguiera nunca. Si algo resulta evidente para un artista local es que Córdoba es una plaza difícil. La medida para seducirla no parece ser ni el talento ni la belleza sino algo más misterioso e intangible."Coki", entonces, decidió lanzarse al centro del maremoto mediático argentino: el show de Tinelli. La excusa: está enamorada del conductor y pretende conquistarlo. En dos semanas, logró lo que no había logrado en 10 años: máxima exposición, ratings de 30 puntos y desfile constante por todos los programas de chimentos y similares de la flora y fauna televisiva nacional.Pero, realmente, qué vimos de "Coki" en la tele. Poco más que una versión argentina del personaje que interpretaba Nicole Kidman en Todo por un sueño. El hecho de que cante bien y de que sepa pararse sobre un escenario ha quedado en un tercer plano. Lo que se ve tiene bastante de farsa de telenovela, aunque por lo que sucedió en el programa del martes, salta a la vista que Tinelli maneja las marionetas con habilidad de prestidigitador y que las cosas llegarán hasta dónde él quiere, sean cuales sean las aspiraciones de "la Mole" y "la Coki".La pregunta ineludible: ¿cómo se vuelve de semejante exposición? Un lobo de los medios como "Chiche" Gelblung ya está proyectando sombras sobre el pasado de la cordobesa e insinuando que la ambición le arruina el maquillaje. Lo que viene, es fácil pronosticarlo, va en ese sentido, el sentido que siguen los sueños cuando se transforman en realidad.

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