Carla Peterson: ¿Diva yo?
La actriz analiza su lugar en el firmamento televisivo. Y se confiesa una afortunada por poder elegir la ropa que quiera. Mirá la video entrevista.
Tras una serie de protagónicos de alto impacto, la actriz Carla Peterson se convirtió en la imagen de la marca de ropa Vitamina. Tiene cierta lógica la elección; tanto en Lalola como en Los exitosos Pells, la blonda de 30 y pico modeló diseños exclusivos desde la interpretación, con un gesto suficiente y altanero. ¿Acaso estamos ante un ícono de la moda? "Sólo puedo decir que me encanta vestirme bien, y que me resulta muy divertido hacer una campaña de ropa. Más allá de eso, no pienso que tengo que sostener este título que me han otorgado", contesta Carla en un cinco estrellas cercano al diario, mientras por afuera pasan los aviones.–Es una categoría que puede exceder a tu voluntad. No es el caso de Sarah Jessica Parker. Ella sí quiere ser ícono. –Como ella, aprovecho mi situación para vestirme bien. Y hay buenos diseñadores en este país, para colmo. En los últimos años, proliferaron. Y que Vitamina elija una actriz exitosa como yo (se señala a sí misma, medio en chiste), deja en claro que esta profesión tiene llegada. Pero en definitiva, me divierte esta situación, apenas eso. –Cuando decís "actriz exitosa", ¿lo decís con pudor o con orgullo?–Con orgullo. Es raro hablar de mí en estos términos, pero la verdad es que me fue muy bien. Me sigue yendo muy bien. Y es difícil... Todavía tengo recuerdos vivos de tiempos en los que deseaba que me pasara esto. Estoy disfrutando, dándome cuenta de lo bueno que está. Para mí, era algo lejano y hoy es una realidad. Cada vez que hice un programa estuve bien rodeada. Se me dieron todas las cosas que soñé cuando era chica. Y ya soy grande. ¡¡¡Y soy modelo!!! Pero no una lolita. En definitiva, si todo va bien, el éxito puede tocar a tu puerta, pero tenés que estar preparada. Como yo, que me puse divina para hacer la campaña de Vitamina. –Para llegar hasta acá, mucho tuvieron que ver tus papeles en segunda línea, como Brigitte en "Son amores" o Contu en "Sos mi vida". ¿Les guardas cariño?–Ayer me vi en Son amores... Me impresionó mucho porque noté el paso del tiempo y cómo fui evolucionando. Fueron buenas oportunidades, y tenía tantas ganas de actuar y había estudiado mucho... Y en ese momento, Pol–Ka había creado una nueva manera de hacer programas, tiras. Quería estar ahí. Me dieron personajes buenísimos, porque me permitían lucirme y, al mismo tiempo, sin ningún tipo de responsabilidad. Rellené sin cambiar la historia. Esa situación te da un espacio lúdico enorme. Si no hubiese sido por esos papeles, no hubiera llegado nunca hasta aquí. Cuando llegás a ser protagonista, tenés otra responsabilidad. –¿Te afectó a nivel vanidad el ser protagonista?–No. Me afectó en el sentido de que todos dependen de la eficacia de tu interpretación. Tenés que estar de buen ánimo, bien predispuesta para trabajar. El haber conocido cómo es la televisión y compartido con grandes cabezas de cartel me ayudó a conocer el paño. Fui protagonista con dos personajes casi irrepetibles. Lola y Sol Pells fueron muy especiales, y se dieron en productos con buenas estéticas. –Calculo que ahora te tienen que ofrecer algo muy potente para que aceptes.–Los productores saben para qué te llaman. Si alguien se molesta, es porque está convencido de que es para mí. No me van a tener que convencer. –Pero tengo entendido que no vas a volver tan pronto al medio.–Para poder disfrutar de todo lo que la tele me dio, fue necesario descansar un poco. Me impresiona pensar ya en hacer una tira, por la cantidad de horas que se pasa en estudios, pero lo cierto es que me encanta trabajar en televisión. Y sobre todo cuando se trata de buenas propuestas como en las que siempre he participado. –En la tele sos una referencia, el teatro te mantiene activa, pero en el cine falta algo, ¿no?–Hice una película. Y tengo pensado hacer más, pero el cine se proyecta diferente. En el teatro estoy haciendo temporada con una gran amiga que me dio la televisión, Griselda Siciliani. Queremos armar algo más para salir de gira con (el musical) Corazón idiota. Pero para eso, tenemos que producir un gran show. Y Griselda va a trabajar mucho en tele, este año le toca a ella. Así que vamos a tener que encontrar los momentos. –Recién analizamos si eras un ícono o no. ¿Y una diva? ¿Sos una diva?–Ehhhhhm... No, no.–Pero ya se refieren a vos en esos términos. –¿Estás seguro? No. –¿O no te querés hacer cargo?–Me podría hacer cargo perfectamente, pero una diva total... Hay que saber ser una diva. Ojalá, algún día...–Quizá seas una diva de bajo o mediano perfil.–No, nene, para ser diva tenés que estar en las nubes, el perfil bajo no da. –Tu perfil en Twitter...–Yo no soy, eh... No soy muy cibernética, me supera. Susana anda por Twitter... Ahí tenés, eso es ser una diva. Yo uso Internet para cuestiones domésticas y elementales. Pero tengo una página web, ojo. Eso sí, no me pidas que te la actualice.–Armame tus expedientes "Córdoba". –Nací y viví acá hasta los dos años y medio. Mi papá fue instructor en la Escuela de Aviación. Tengo tíos, primos y un montón de recuerdos de vacaciones en las sierras.