Carajo dijo la princesa: una opinión sobre la imagen mediática de Wanda Nara y su culebrón
Una opinión sobre la imagen mediática de Wanda Nara, su culebrón diario y todo lo que deja afuera el debate "Wanda sí-Wanda no".
Mientras los guiones de la ficción hacen equilibrio entre la tradicional novela rosa y los datos de la realidad, la televisión ofrece otra vía de entretenimiento, con elencos, extras, figuras estelares, diálogos y exteriores.
De forma cíclica, el elenco estable reaparece en esta especie de Truman Show permanente en el que las mujeres de los futbolistas son un clásico. Poco después de que Karina Olga (Jelinek), protagonista del culebrón de la modelo y el empresario, declarara que ya no la agarran más desprevenida, porque la próxima vez al hombre que se le acerque, "lo guglea", renace una historia que también termina en tribunales.
El caso de Wanda Nara refleja el procedimiento completo, desde el nacimiento mismo de un personaje que copa las pantallas desde las redes, con audios y videos que ella misma produce y envía, fotos, comentarios y datos que mantienen la telenovela al rojo vivo.
La mujer, tan joven como expuesta, lidera el cotilleo diario que el público dedica a los capítulos de su telenovela, entre risas malintencionadas, a boca ladeada, o francamente en conflicto con respecto a los temas de género, violencia familia, maltrato a menores, entre otras cuestiones urticantes que surgen de las interpretaciones light sobre las acciones de Wanda, su ex, el nuevo marido, sus hijos, el padre, la hermana y, si hiciera falta, como ya ocurrió la temporada anterior, la empleada doméstica.
"Éstas (por las participantes) son egresadas de Canal 9 (Evelyn), o Twitter (Yanina)", decía noches atrás Marcelo Tinelli en la larguísima introducción al concurso de baile. En esa misma línea, Wanda fue primero la princesa que aprendió a hablar ruso y progresivamente recargó la imagen de la botinera que a algunas mujeres provoca envidia (por Icardi, la plata, el auto, las tapitas).
La novela de Wanda entró en el tramo violento al exponer los audios de su ex, Maxi López, insultándola, con ella en el rol de la instigadora que graba todo lo que hace y le hacen. Una vida exenta de responsabilidades, bajo el paraguas de la televisión.
Ante el infructuoso debate "Wanda sí, Wanda no", y por respeto a los movimientos feministas y las leyes conseguidas que intentan revertir el panorama de violencia y trata, frente a la televisión y sus telenovelas paralelas, cabe suponer que no basta con ser mujer para convertirse en representante del género.
Víctima, cómplice o co-autora, Wanda es emergente de un modelo mediático en el que desempeña un rol ingrato, de engañosa independencia y que, sobre todo, da vergüenza ajena. La exprincesa cambió de hombre, pero en esa continuidad con libreta, ¿dónde dejamos el chiste de Mauro Icardi en la publicidad de las tapitas, cuando dice: "Te hacés la cheta y sos re-grasa"? Para el capítulo post-casorio, de guion cantado.