¿Tocar para el Gobierno o para el Estado?
El ciclo oficial "Disco es cultura" reabre un debate interesante.
Desde la dirección de Cultura del Gobierno provincial se ha instituido el ciclo Disco es Cultura, que pone a disposición de grupos locales las salas provinciales para que presenten sus obras recientemente editadas. La iniciativa es elogiable, por cierto. Sobre todo, porque tira por tierra la eterna queja de los músicos cordobeses de que ciertos espacios de la cultura oficial suelen estar fosilizados o vedados a sus iniciativas. Ya no tanto. Ahora bien, en tiempos en los que se hace un culto a la independencia, o en todo caso a una autogestión al extremo de la asepsia, tener relaciones con el Gobierno quita puntos en materia de credibilidad. Y ahí está instalado el debate: ¿para quién tocan los músicos? ¿Para el Gobierno o para el Estado? Este último interrogante podría formularse de esta manera: ¿es un show para que el poder político capitalice en campaña o para que los contribuyentes (músicos y público) puedan disfrutar de un espectáculo a bajo costo? La respuesta la tiene cada intérprete. Cualquiera sea esa respuesta, no obstante, es respetable. Porque en ambos casos está haciendo uso de un derecho (el de adherir a un determinado partido político, el de usar un espacio oficial que se mantiene con el dinero de todos). Por lo expresado, sería injusto caerle a los grupos programados por acomodaticios o funcionales. Además, está el antecedente de la estatización del rock que impulsó Darío Lopérfido durante el gobierno de la Alianza. Vale recordarlo: planteó el festival itinerante Argentina en vivo pagando honorarios inflados e invitando a periodistas a que sean testigos de cómo se insufla Cultura en las distintas provincias. Fue en esos tiempos en los que Babasónicos tiró "soy muy puta y no trabajo para vos". Claro, también es saludable pasar.

