Oda al souvenir
Un paseo por todos los objetos de culto con los que podes llevarte Holywood a casa.
En las inmediaciones del Teatro Kodak hay tiendas y comercios y negocios de carteras de Louis Vuitton que no tienen precio en vidriera. Pero al lado de la puerta principal del famoso templo del glamour hay una casa que vende todo (insisto, to-do) el merchandising imaginable de Hello Kitty. Así de lejos llegaron los japoneses.Como todo lugar turístico, un universo de souvenires rodea el Highland Center, todos iguales: caros, de mala calidad y peor gusto. Pero qué tentación hundirse un rato en ese mundo minucioso, neurótico, talismánico y hasta místico, que en Carlos Paz está representado por un cucú mal pintado, en Mar del Plata por un caracol con laca y en Hollywood por un imán de heladera en forma de claqueta.Así, para quienes ensayan frente al espejo del baño discursos de agradecimiento, hay pequeñas estatuas de dudoso dorado que, por 9.99 dólares, premian a la "mejor mamá", a la "mejor novia" o al "mejor jefe". Si tenés suerte te llevás la principal (juro que existe) a la "mejor persona". Pero de ese hay menos cantidad. Y si querés fantasear en serio, por 7.99 podés adquirir tu propia alfombra roja y ponerla de felpudo de bienvenida en el hall de tu casa, recibir a tus invitados tirándoles confeti en forma de Oscar diminutos, y, al despedirlos, entregarles una estrella de la fama con su nombre en dorado.Como todo bazar plagado de cosas cuyo mayor valor es su inutilidad, hay enormes muñecos de Hannibal Lecter, sólo para fans (yo tendría miedito si conozco a alguien que tuviera una en la repisa del living), o podés jugar al estanciero con billetes de un dólar con la cara de Miley Cirus, Jesica Alba o Kevin Costner (¿se devaluarán?).Si además de plata (y ganas de quemarla), tenés tiempo, en el Museo de Madame Tussauds por 25 dólares podés sacarte una foto con el modelo ficticio de tu héroe de ficción favorito. Por un poco menos, en la puerta del Grauman's Chinese Theatre hay varios Michaeles Jaksons y Marilynas Monroes dispuestos a sonreir para tu flash. También hay una versión de Alicia, que ayer al menos estaba de pleno flirteo con Charly Chaplin, mientras un Snoopy masajeaba la espalda de un Hombre Araña y Batman descansaba fumando.Y, gratis, podés posar las manos sobre las de tus celebridades preferidas, sacarte una foto y sacar también un par de conclusiones tan inútiles como encantadoras: que las marcas de las palmas de Marilyn son las más gastadas por los visitantes, que el secreto del talento de Fred Astaire estaba en que tenía unos pies del tamaño de una geisha, o que Johnny Depp usa unos mocasines horribles. Como firma Clint Eastwood en su propia parcela de cemento, todo eso puede hacer tu día. "You made my day", firma Clint. Aunque solamente quienes estuvieron ahi saben si fue él o Harry el sucio quien lo escribió.

