Bafici 12: el cine vive en Buenos Aires
bafici, rodrigues, benning
El cine vive en el BAFICI. La gente corre por las entradas, llena las salas, discute, se asombra, se anima a lo diferente. El BAFICI debe ser uno de los pocos lugares del mundo en donde un filme magistral como Ruhr, de James Benning, que consta solamente de 7 planos, recibe una ovación.Después de cierta controversia inicial, con la proyección de Secuestro y muerte, de Rafael Filipelli, con guión de Mariano Llinás, David Oubiña y Beatriz Sarlo, película que reconstruye los últimos días en la vida del general Pedro E. Aramburu y su interacción con sus secuestradores, miembros de Montoneros, el festival arrancó con todo, aunque la polémica volverá con Los condenados, de Isaki Lacuesta, otro filme sobre la subjetividad revolucionaria de los setenta, elegido como título de clausura. No son elecciones inocentes, ni inactuales.La gran película del festival, más allá de que sus posibilidades de ganar en la competencia "Cine del futuro" son escasas (porque es ya una película consagrada), es el filme Morir como un hombre, del portugués João Pedro Rodrigues. Como si se tratara del rostro de un yanomani, un soldado se maquilla para ir al frente. Es una guerra imprecisa, casi onírica, y la batalla transcurre en un bosque en la noche. Dos soldados tendrán sexo, y uno de ellos morirá como un hombre. Del resto del metraje se predica otro sentido de morir como un hombre, y, paulatinamente, Tonia, una estrella del musical, travesti que vive con su enamorado mucho más joven, se convierte en el eje de este relato esencialmente poético y de carácter trágico, no desprovisto de humor, sobre la subjetividad travesti y biológica. Es una obra maestra, y un triunfo sobre el lenguaje cinematográfico.En la competencia oficial internacional, el travestismo, indirectamente, es también un tema recurrente. Cuchillo de palo, de Renate Costa, es un documental sobre la homosexualidad en tiempos del dictador Stroessner en Paraguay, mientras que La boca del lobo, del joven y prometedor realizador italiano Pietro Marcello, sorprende también por articular su narrativa en torno a una historia de amor entre un travesti y un hombre que pasó por la cárcel. No obstante, en esta sección la gran candidata hasta hoy es la maravillosa Alamar, de Pedro González Rubio, que perfectamente respeta los códigos morales de Disney, pues se trata del seguimiento del reencuentro de un niño de cinco años, que vive en Italia, con su padre, un pescador de México. Es una de las grandes historias de amor del festival
LOS LABIOS" ESTÁ EN BOCA DE TODOSLa gran favorita en la competencia argentina hasta el momento es sin duda Los labios, la nueva película de Santiago Loza, codirigida por Iván Fund. Extraña y conmovedora película en donde lo ficcional y lo documental se tornan indistinguibles: tres médicas parten de la ciudad de Buenos Aires en micro con una misión médica en varias localidades rurales. Son recibidas por un funcionario municipal y la residencia en la que van a vivir es una metáfora del país: Argentina es escombros y decadencia; a su vez, las visitas médicas a diversos hogares carenciados muestran la pobreza estructural a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. No son actores, sino víctimas interpretándose a sí mismas.

