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Unidos por un genio: comentario del disco tributo a Paul McCartney

The Art of McCartney es un ambicioso tributo al exBeatle en el que participan leyendas como Bob Dylan, Willie Nelson y Brian Wilson, entre otros.

10 de diciembre de 2014 a las 10:14 a. m.
Unidos por un genio: comentario del disco tributo a Paul McCartney
El disco incluye versiones de los Beatles, Wings y algunas gemas de la carrera solista de Paul McCartney.

El gran motor detrás de The Art of McCartney es Ralph Sall, un productor discográfico especializado en música popular y discos tributo, que en esta oportunidad armó el proyecto más ambicioso de toda su carrera: conseguir una serie de artistas de primer nivel para versionar las canciones de Paul McCartney. La jugada le llevó una década (comenzó con esta idea en 2003) pero le salió muy bien, porque la lista de invitados es impresionante, muy difícil de replicar para otro trabajo de estas características.

Fueron más de 40 grabaciones, pero la edición argentina plantea un disco doble que suma un total de 34 canciones de McCartney, mayormente centradas en su periodo beatle –y que también llevan la firma de Lennon– y en su época de Wings, aunque también queda un poco de lugar para algunas piezas solistas de sus álbumes de la década de 1980, como Wanderlust (a cargo del genial Brian Wilson) o el hit No more lonely nights, llevado a terreno acústico por los californianos The Airborne Toxic Event.

Otro detalle importante de The Art of McCartney es que, salvo algunas pocas excepciones, los músicos encargados de las bases son los mismos que acompañan a Paul en sus últimas giras, como el bajista/guitarrista Brian Ray, el tecladista Paul Wickens o Abe Laboriel Jr, un baterista de groove preciso y pulso paquidérmico, lo que le da un cierto aire de familiaridad a estas versiones para quien sigue la carrera en vivo del exbajista de los Beatles.

Pero esas pocas excepciones están y se agradecen: Bob Dylan se apropia de la bella y temprana Things we said today, Jeff Lyne rescata la melancólica y espiritual Junk, y también está el caso de Hello Goodbye, versión que se usó para promocionar este proyecto, en la que The Cure recluta a James McCartney.

Todas las relecturas son respetuosas, sin modificar demasiado las armonías ni las instancias melódicas. Esto lo convierte en material seguro y disfrutable para beatlemaníacos, aunque quienes busquen algo de aventura sonora pueden sentirse un poco decepcionados. The Art of McCartney sirve, en todo caso, para ratificar una idea que desarrolla el crítico Diego Fisherman en su ensayo Más allá del flequillo: las canciones de Paul –y las de los Beatles también, por supuesto– prefiguran buena parte de la música popular que vendrá después.

Este álbum doble tiene varios ejemplos para sostener esa tesis, como Roger Daltrey con su poderosa versión de Helter Skelter (guitarras filosas, inflexiones vocales extremas), Kiss con Venus and Mars/ Rock Show (el recital como espectáculo dentro de la industria del entretenimiento) o When I'm 64, a cargo del Barry Gibb, que usa instrumentación de otras escuelas aplicada al formato pop.

Varios artistas

Sony Music

2014

$ 190