Un caso para Doctor House: punto de vista sobre la enfermedad del Indio Solari
El Indio Solari reveló que padece una enfermedad pero no precisó cuál. A partir de ello, varios medios y periodistas pusieron el foco en el morbo y en elaborar suposiciones.
Hasta hace algunos años, lograr una entrevista con el Indio Solari era una hazaña periodística que venía acompañada de un extraño y atractivo ritual, generalmente descripto en los primeros párrafos de las crónicas. A grandes rasgos, consistía en llegar a un punto geográfico establecido de antemano, ser buscado allí por una persona cercana al artista y, luego de un viaje breve, llegar a la mansión de Solari en Parque Leloir, un barrio ubicado en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Esas pocas entrevistas cedidas tenían un propósito claro –promocionar un nuevo disco o un show–, pero también permitían acercarse un poco a un universo que parecía infranqueable: el quehacer doméstico del Indio, uno de los responsables del grupo más convocante en la historia del rock argentino.
Desde hace un tiempo, esta posibilidad se evaporó. Muy afecto a la privacidad, Solari optó por no hablar más con la prensa, una decisión que naturalmente generó malestar en los periodistas, resignados a contactarse con su mánager para obtener información. Más allá de los comunicados que suele publicar de tanto en tanto para dar su visión de algún asunto (las ya célebres "Cartas del Indio"), sus únicas declaraciones públicas tienen lugar en la radio Vorterix y con Mario Pergolini como interlocutor. Así fue el lunes pasado, cuando el conductor anunció una charla exclusiva con el excantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
En esta oportunidad, el objetivo promocional era presentar en sociedad la película Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que registra un show de la banda de 2008 y que estrenará con una proyección en el Luna Park el 19 de agosto. Pero el diálogo con Pergolini tocó muchos otros temas que hicieron que lo del filme quedara en un plano secundario. El más trascendente tuvo lugar cuando el artista reconoció al aire que padece una enfermedad "malvada", de la que precisó algunos síntomas (que es muy dolorosa, que "te va invalidando") pero se reservó el diagnóstico. "No es cáncer ni HIV", dijo y sembró una duda que retumbó en todo el país.
Jugar al misterio
Su enfermedad es la razón por la cual de momento no ofrece conciertos y que hace aparecer en el horizonte la posibilidad del retiro. Con semejantes consecuencias, es improbable que Solari no tuviera en cuenta la repercusión de sus palabras. Conoce muy bien el funcionamiento de los medios, así que su omisión puede interpretarse como algo completamente voluntario. Lo que equivale a decir que estaba dispuesto a enfrentar los ecos de un silencio más ruidoso que cualquier sonido. Y en ese juego de especulaciones, Solari no tenía pensado participar.
El Indio ha hecho del misterio una de las características de su persona. Sale muy poco de su casa, su poética es cerrada, propensa a diferentes clases de interpretaciones, y nadie puede explicar con certeza el fenómeno popular que encarna, aspectos de una personalidad que fascina tanto como irrita. En el bando de estos últimos se encuentra una clase de periodismo muy pendiente de las vidas privadas de las celebridades. En el caso de Solari, esto explica el afán de algunos sitios informativos por publicar la noticia de su enfermedad sin haberse manifestado nunca, a favor o en contra, de su música.
A esto se le suma un factor más complejo: en tiempos en los que la exposición es la moneda corriente en un gran número de personas, donde cada acto cotidiano parece ser digno de mostrar por Internet, que una figura pública sea intencionalmente hermética, sin contacto directo con sus fanáticos a través de las redes sociales, parece ser un acto inaceptable a juicio de algunos.
Junto con su reticencia a hablar con periodistas, la noticia de la enfermedad de Solari provocó especulaciones con grados de rigor cuestionables. No tiene demasiado sentido juzgar las voces desconocidas que se propagaron por la web, pero sí se pueden observar las diferencias en el tratamiento del asunto por parte de distintos medios. En algunos casos, una columna de opinión del ficticio doctor Gregory House no hubiera desentonado con los informes.
La entrevista con Pergolini dejó mucha más tela para cortar (su opinión sobre el aporte de Skay Beilinson a Los Redondos, la confirmación de que trabaja en sus memorias), pero el morbo ganó de nuevo la pulseada y confirmó, en definitiva, que la salsa abunda aunque el menú no se entienda. Una de las incógnitas que queda flotando en el aire es si la estrategia discursiva de Solari incluía este escenario de conjeturas. De ser así, resta esperar su próxima aparición en este misterio que sólo él, como uno de esos personajes noir que aparecen en sus canciones, puede resolver.

