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Todo Charly en imágenes

La muestra "El Charly que yo conozco" comprende 70 fotografías del bicolor tomadas por Maximiliano Vernazza. Miralas acá.

03 de marzo de 2011 a las 05:53 p. m.
Agencia Télam
Todo Charly en imágenes
VERSIÓN. Maximiliano Vernazza capta a García con su cámara.

Más de 70 imágenes de Charly García que a lo largo de 14 años tomó el fotoperiodista Maximiliano Vernazza se podrán ver desde hoy y hasta el 27 de marzo en el Centro Cultural Recoleta, con la muestra "El Charly que yo conozco".En el espacio central de Junín 1930 cuelgan cuadros de un metro por un metro que emulan tapas de discos y "retratan al Charly de carne y hueso, el que no escapa del ídolo pero se muestra en una cotidianeidad que lo aleja del personaje", sintetiza Vernazza.Momentos íntimos durante la grabación de Kill Gill en Nueva York, giras, cumpleaños, sus habituales vacaciones en Pinamar y Villa Gesell o retratos tomados a pedido en el baño del departamento de Coronel Díaz y Santa Fe -"el bunker" dice Vernazza- son algunas de las fotos que tapizan la planta baja del museo."Cómo poner 74 fotos en 26 cuadros", ironiza, ésa fue la cuestión con la que se topó el fotógrafo Tony Valdéz, editor del trabajo que resolvió en mosaicos: "no están ordenados cronológicamente, sino a partir de un criterio estético que tiene que ver con el rock".Algunos de esos cuadros tienen una sola imagen -García con gafas amarillas en la pileta, componiendo en el balcón, en la calle...- otros tienen tres o seis imágenes que se completan con manos, con pies.. "no tiene que ver con el collage -insiste el fotógrafo que conoció al músico por una cuestión aleatoria, un trabajo para la revista Gente- se relaciona con el diseño discográfico".Poco afecto a las fotos, "desde ese encuentro inicial en 1997 cada vez que me veía llegar sonreía y ordenaba: \'Él sí, que pase\'. Y así se armó un código especial en el que él sabía hasta donde llegaba yo y yo sacaba hasta donde el sentido común me indicaba", cuenta Vernazza."Me acuerdo lo que me decían cuando me asignaron la nota - \'ojo con Charly\', \'tené cuidado\', \'si no le gustás te manda a la mierda\' -reseña- Pero hice esas fotos en un momento en que no se mostraba mucho en público y después, cada vez que había una nota, quería que vaya yo. A partir de ahí nos hicimos bastante amigos".La historia de Charly es muy grande y 14 años no es nada, "su personaje ya existía cuando lo conocí y por eso quise mostrarlo como un tipo común, como lo que es, más allá de todo eso de si rompió tal hotel o se bajó los pantalones en tal lugar", explica el fotógrafo.Y por eso lo muestra en su cama, con su teclado, "en su quilombo personal donde no pierde nada, él sabe donde está todo en su propio caos, cocinando en su cocina o en la pile con los flota meditando, descansando bah, como cualquier hijo de vecino", grafica."Aunque es una estrella de rock y vivía como estrella, con su limousine y sus caprichos ridículos, en la diaria no deja de ser uno más y acá aparece sin disfraces: no le pongo un traje y lo retrato con un fondo blanco, muestro como vive", dice Vernazza.Lo que hizo, en resumidas palabras, fue exponer esa otra parte de su humanidad: la foto de Charly desnudo en el balcón "es para mí la del tipo tomando sol en su intimidad, en su rollo, a su bola", define.Esa mirada, esa divisoria de aguas, no es fácil de digerir: "El Charly de Vernazza es el último Charly maldito y lo que Vernazza encuentra es la caja negra de esa maldición. La encuentra en las manos de su criatura, rastreando impunemente la atrofia del genio, la bruta complexión de un Mozart con artritis...", se lee en un texto del catálogo."Retratar a Charly es como retratar a Maradona, son como dos.. no sé si personajes o como llamarlos, pero su okey me permitió seguir un tema, algo muy difícil cuando sos fotoperiodista y te quemás yendo de acá para allá captando mil cosas con la cámara".Por eso esta muestra individual, la primera de Vernazza, "para agradecerle las fotos que pude sacar. Pensá que esto empezó como un escape al queme diario y se transformó en un proyecto personal, casi un ensayo para el que me fui dando lugar sin darme cuenta", se sigue sorprendiendo."Una buena persona, eso es lo que pude ver en los 14 años de laburo que me permitieron atravesar el cerco de su imagen pública y mostrarlo en esa intimidad que no tiene que ver con el artista maldito sino con el quehacer diario de un tipo común y corriente", recorta nuevamente el cuadro el fotógrafo."Debe ser muy difícil ser esos tipos, pueden salir a la calle pero los vuelven locos, los volvemos locos", corrige.