Rihanna, la más gauchita
La omnipresente morocha de Barbados madura sus mañas en “Talk that talk”, su séptimo disco de estudio. Y sigue colaborando con todos.
Rihanna está en tu casa. Esperá, no te la imagines en la cocina lookeada como en el clip de Umbrella, ni con el paragüitas en mano dispuesta a iniciar cualquier ritual de seducción. Lo que quiero decir es que la sex bomb de Barbados se filtrará en tu cotidianidad por algún lado. Ya sea sonando con Coldplay o animando un dueto elefantiásico con Kanye West; y si media una pantalla, la verás ligera de ropas, regodeándose en su irrefrenable sex appeal. Ya sabés de lo que te hablo, vamos. La omnipresencia de Rihanna es muy palpable. Y es tan "ametralladora", que te puede convencer. Quiero decir, está tan empeñada en generar una revolución productiva, que te puede ganar por cansancio. No obstante, si tenés el hábito de escuchar música de baile sin complejos, sin que se active en vos la alarma del "placer culposo" (¿qué es eso, por otra parte?), el empeño de Rihanna te resultará encantador. Tras hacer seis discos en siete años, y siempre buscándole el pelo al huevo, Rihanna ha naturalizado su condición de vanguardista de las pistas o del pop de fácil escucha. Lo certifica ahora con Talk that talk, acaso su disco más experimental por el carácter disímil de sus colaboraciones (letal su alianza con Calvin Harris en We found love), y su disco más calienta... Bueno, calienta eso, si se tiene en cuenta que suelta frases explícitas como "me encanta cómo me la chupás" o más sugeridas como "chupá mi arrogancia, lamé mi persuasión, comé mi veneno, tragá tu orgullo". Aquí es justo el equilibrio entre temas bailables (el ya citado We found love, Where have you been, con una producción de Duke que recuerda a colaboraciones entre Madonna y Stuart Price) y experimentación urbana (Birthday cake y Cockiness, con pasajes de dubstep biónico y producción vocal de avanzada); y cuando samplea a los insinuantes The XX en Drunk on love, Rihanna pone de manifiesto que ella es resultante de una era viral en la que todo tiene que ver con todo. Y que todo vale con tal de estar en la cresta, hasta exagerar el uso de ese flow bamboleante entre lo callejero y lo suntuoso que ahora se actualiza con Talk that talk (otra vez con el protectorado de Jay Z). Hace unos días, Rihanna asumió estar muy ocupada, sin tiempos para el amor, al tiempo que Beyoncé le tiró un "tenés que parar". Mientras ella analiza el consejo, sigamos bailando a la Rihanna workaholic. Sus colaboracionesA continuación, las colaboraciones de Rihanna, una artista siempre dispuesta a potenciarse experimentando con terceros. Break it off (2006). Junto al jamaicano Sean Paul. Umbrella (2007). Junto a su padrino Jay-Z. Hate that I love you (2007). Colaboración estratégica con Ne-Yo y de David Bisbal. If I never see your face again (2008). Choque de sex symbols, Rihanna se suma a los Maroon 5 de Adam Levine. Live your life (2008). Junto a T.I..Run this town (2009). Reúne demasiado ego, demasiado talento: Rihanna más Jay Z y Kanye West. Love the way you lie (2010). Y algún día Eminem llegaría a Rihanna. What\'s my name? (2010). El canadiense Drake la sumó a su ideal de hip hop sofisticado. All of the lights (2010). La yunta más suntuosa en toda la carrera de Rihanna. Con Kanye West, claro. Who\'s that chick (2011). Guetta sabe mucho en esto de sacarle el jugo a un featuring. Princess of China (2011). Codplay se agenda a la perla negra y su cantante Chris Martin, como si nada, dispara "es lo mejor que hayamos hecho jamás".

