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Reinventando al soldado Blunt

James Blunt habla de su nuevo disco, “Some kind of trouble”, de su condición de cantante exitoso y de su oficio anterior. Mirá su nuevo videoclip.

09 de noviembre de 2010 a las 06:36 p. m.
Reinventando al soldado Blunt
WINNER. Blunt ganó dos Brit Awards y tuvo cinco nominaciones a los Grammy.

Hace poco más de una década, James Hillier Blount estaba destacado como soldado del Ejército Británico como parte de la fuerza de paz en Kosovo, capital de la convulsión y la diáspora balcánica de fines de la década de 1990. Puede que allí mismo, entre el eco de los bombardeos y las ruinas de un pueblo que no era el propio, la música empezara a ganar una guerra aparte en la cabeza quien todavía no se llamaba Blunt. O puede que no. Él dice que no había demasiadas melodías en la rutina militar."Era otra vida, totalmente distinta. La disciplina del ejército, las tareas diarias en un lugar en conflicto, no había nada allí que me hiciera pensar en la música. No tenía tiempo de escuchar, mucho menos de componer nada", dice a la vuelta de esos 11 años y con cifras certificadas de más de 18 millones de unidades vendidas de sus dos discos editados desde 2004 para acá.El cuento de hadas, o de hados, también consigna que, a su retiro en 2002, Blunt decidió retomar el piano que había estudiado de pequeño, y compuso las suficientes canciones como para grabar un disco, pero no hubo caso. Su acento "posh" (el equivalente a nuestro "concheto") le cerró las puertas de algunas majors y tuvo que editar casi de modo independiente Back to bedlam. El resto es conocido: en 2003 fue suceso mundial a caballo de tres canciones de ese disco: High, Goodbye my lover y, por supuesto, la desgarradora You're beautiful, balada cumbre sobre enamoramientos instantáneos y un clip que coqueteaba con el suicidio por amor. Un disco, el del debut, que fue su graduación como hitmaker. ¿O no?"No siento esa presión. Sí creo que soy afortunado por haber vendido singles y discos, mucho más por el hecho de que haya tantos millones de personas que aunque sea tarareen mis canciones, que luego figuran en los charts. Pero trato de mantenerme al margen y no enfocarme en esos puntos cuando compongo. Solamente trato de escribir canciones que me gusten, que disfrute tocar en las giras... Si me preguntás, creo que mis mejores canciones están en el nuevo disco. Es en el que más puse lo que quería hacer y, sobre todo, la clase de música que me gustaría escuchar", dice con su tono más polite.La referencia es a su tercer álbum, Some kind of trouble (Algún tipo de problema), editado aquí este lunes por Warner y que tiene como coproductor a Greg Kurstin de The Bird and the Bee y Eg White (artífice de temas de Daniel Merriweather, Duffy y Natalie Imbruglia, por ejemplo). Un equipo que podría hacer presumir un sonido más "indie" si no fuera porque a la cabeza de todo hay un fabricante de éxitos a la medida de los últimos Take That o Jonas Brothers, como Steve Robson."Seguramente suena un poco más indie –concede Blunt–, pero eso no significa que tenga problemas con lo mainstream. Es decir, no me representa un conflicto porque no creo pertenecer a ese circuito. O en todo caso si es que estoy ahí, encajo en una suerte de mainstream cool", supone el entrevistado.–¿Estás en problemas?–Para nada. En realidad, la clase de problemas en los que estoy metido es esa que te entusiasma. En Inglaterra tenemos esa frase como una muletilla. Si voy a Argentina puedo decir: "Hey, estamos aquí en Buenos Aires, salgamos a buscar problemas". Es exactamente lo opuesto: no estoy mal, o triste, todo lo contrario.–El primer corte, "Stay the night", es bien arriba–Es una canción muy positiva. Fue interesante el modo en que llegué a ella. Me tomé un buen tiempo sin hacer nada específico salvo pasar largos ratos con mis amigos. Solamente dejé fluir la vida y me senté a esperar. Y lo que salió de mi corazón fueron las canciones optimistas, uptempo y directas que están en el disco.Tan uptempo que parece una de Jack Johnson. La letra habla de pasarla bien, de juntarse con amigos en un fogón, cantar Biliie Jean, mezclar vodka con cafeína y echarse al sol en buena compañía. Por añadidura, hay un guiño al This is love de Bob Marley. Se mezcla todo y el resultado es la banda sonora de un viaje de egresados con las hormonas a flor de piel. Pero con onda.–¿Cómo fue tu rutina en el período anterior a la salida del disco?–Durante el último año fueron bastante parecidos: levantarme y prácticamente correr al estudio en Londres a juntarme con mi productor. Trabajar más o menos desde las 10 de la mañana hasta la 1 de la madrugada. Dios... ¡ahora que lo pienso creo que así fueron más o menos todos los días del último año!–¿Entonces de dónde sale el espíritu de "Stay the night"?–Del tiempo que me tomé antes de empezar a componer. Estuve disfrutando con amigos, pasándolo bien y reflexionando en paz con la vida y lo que quiero hacer de ella. ¿Si tiene algo del espíritu de Ibiza? Claro, vivo ahí buena parte del año y mentiría si te dijera que no me gusta ir a los clubes y toda esa movida.Bastante bien para un ex soldado.Un disco de recurrentes canciones luminosas Si su disco debut ubicó a James Blunt en el Olimpo pop de los cantautores británicos sensibles y el segundo fue una lectura introspectiva y bastante oscura de su residencia en Ibiza, puede leerse al tercero, Some kind of trouble, como el regreso a un sonido despreocupado, luminoso y hasta con ciertos toques retro. "En mi iPod ha habido mucho pop de los ochenta antes de empezar a escribir", confiesa sin culpa sobre el material que, dice, "intenta recuperar algo de la ingenuidad, excitación y sentido de la libertad que teníamos en esa época".La rockerita y presuntuosa Turn me on (Excítame) es una muestra de que Blunt puede dejar de ser amable por un rato, mientras que la balada If time is all I have recupera para la Corona las baladas profundas que el piano de Elton John supo conseguir y Stay the night, el corte, es un día de playa. Nada que no haya sido hecho, aunque bien hecho por el británico.