Pol Castillo: la copa de la vida
La banda cordobesa Pol Castillo reivindica al blues en varias de sus formas en Brindo, un disco inspirado que acaba de editar una multinacional.
Pol Castillo tiene varios motivos para alzar la copa. El grupo que lidera el cantante y guitarrista Alberto Castillo acaba de publicar un disco que cuenta con banca de una multinacional (Universal), ha sabido rodearse de algunos invitados notables para que aporten su toque distintivo (Ricardo Tapia, Javier Vargas, Ica Novo, Marcos Croce) y se nota que la inspiración ha estado de su lado al momento de grabar las canciones. Por eso, titularlo Brindo asoma como una elección indicada y que hace justicia al resultado (lo presenta este viernes a las 19 en el Buen Pastor).
La calidad de la grabación es notable, pero las cualidades técnicas prolijas son cada vez más frecuentes en las producciones locales, así que es un ítem que no amerita más espacio que una oración. Sí cabe resaltar la temperatura de las composiciones: sin estancarse en proezas instrumentales y solos tocados para la hinchada, los temas tienen dimensión propia y abordan varios de los registros modernos del blues. Brindo es una clara celebración del género del Delta, pero con una mirada propia.
El álbum inicia con un riff al mejor estilo del primer Aerosmith hasta que hacen su ingreso un órgano Hammond y una línea de armónica, para dejar en claro que es el blues el motor de la máquina. La canción se llama Ángel de la noche y es la carta de presentación para un viaje en el que también hay momentos instrumentales, baladas y temas duros. Las letras abordan los tópicos clásicos del blues, como los amores pasados, los días difíciles y las noches largas. En este punto no hay riesgo ni novedad, pero tal vez la intención fue mostrar fidelidad hacia a las raíces del género.
Por eso a lo largo del disco también se pasean como fantasmas grandes autores, de Pappo a Jimi Hendrix. La canción que da título al disco, de hecho, tiene un arranque hendrixiano que a John Mayer le hubiera gustado escribir. Pero no todo es distorsión: Septentrional Blues es un instrumental limpio con slide, La frontera tiene momentos country y Llévame presenta algunos guiños orientales.
Hombre de fe es la cuota working class del disco ("El dinero no alcanza/ me endeudo más y más") y ¿A dónde vas? es la lectura que la banda tiene del tango, una música que no siempre se lleva demasiado bien con el blues.
Pero el momento más épico de Brindo es Blues del amante, siete minutos en los que los fraseos de guitarra de Castillo entran en diálogo con la voz áspera de Tapia, como dos amantes que se echan en cara asuntos pendientes. El contrapunto funciona para dejar en claro que el blues es tanto un presente como un recuerdo.
BrindoPol CastilloUniversal2014Precio sugerido: $ 50 (se vende en shows y en Belgrano 475)

