Pedro Aznar, solo con su mundo
Pedro Aznar presenta su premiado disco en Córdoba, y repasa su relación con Piñon Fijo, con quien compartió escenario en Buenos Aires.
Pedro Aznar lleva al extremo su condición de solista. En su nueva etapa creativa, el ex Serú Girán se vale sólo de alma y virtuosismo instrumental para conmover. No hay socios en A solas con el mundo, el disco en vivo que editó luego de seleccionar las tomas de cinco conciertos porteños. El mismo que le permitió ganar premios Gardel en los rubros "mejor álbum canción testimonial y de autor" y "mejor ingeniería de sonido"; el mismo que representará hoy en el Pabellón Argentina de la Ciudad Universitaria.Aunque el disímil repertorio es de otras plumas, en el booklet Aznar rescata que la composición es una liturgia absolutamente personal, reconcentrada, que se desarrolla de noche. La duda que surge a partir de esa exposición es si es innegociable lo que resulta de ella. Antes de socializar todo mediante disco o en concierto, ¿buscará Aznar un oído por afuera en algún momento para testear el resultado? "Sí, claro –contesta–, uno siempre les confía a los amigos, la familia, los colegas más cercanos lo que acaba de hacer, con resultados dispares. A veces hay un entusiasmo inmediato; otras, una cierta reserva. Y en ese último caso, no queda otra que confiar en la propia intuición como única guía".La variante "intimista" puede usarse para exaltar el potencial de una canción. Suele decirse, incluso, que la electricidad y el volumen se "chupan" los detalles melódicos, la lírica. ¿Comulga Pedro con este punto de vista? Él, su alma y el instrumento en cuestión, ¿eran los recursos que demandaban estas canciones en particular? "No creo que la electricidad o el volumen jueguen en contra de la música en todos los casos", señala.Luego agrega: "En algunos, ayudan a comunicar el mensaje, y hay canciones que 'eligen' ser salvajes y ruidosas, y eso es bueno respetarlo. En el repertorio de A solas con el mundo, lo íntimo no siempre es sinónimo de suave, de caricia o susurro. Algunas de estas canciones, en este formato, gritan, patean y muerden, también. Pero, desde luego, hay momentos de 'seda' que este formato unipersonal hace brillar especialmente".–En el último tramo de tu discografía hay mucho "en vivo". ¿Hay algo de toma de posición en eso? ¿Estás dejando atrás la experimentación en estudio de grabación?–Hay algo de lo inmediato y espontáneo del vivo que me atrae mucho... Este repertorio, en particular, se fue eligiendo solo, por así decirlo, sobre el escenario, ya que muchas de estas canciones habían sido bises en algún otro momento. Por eso, también, es que elegí que el registro fuera en vivo, para conservar esa energía de conexión con la gente.Un desplazamientoA solas con el mundo tiene versiones de Joni Mitchell, Cazuza, Violeta Parra y Cuchi Leguizamón - Miguel Ángel Pérez, entre otras. Pero se destaca una de While my guitar gently weeps y por una sencilla razón: el himno de George Harrison, despojado, acentúa la ruptura de una seguidilla "lennoniana" del Aznar intérprete, que se había iniciado con Because, promediado con Tomorrow never knows y acercado en el tiempo con Jealous guy y Across the universe. "La hice así, en formato unipersonal acústico, por primera vez en el homenaje que se le hizo a María Gabriela Epumer después de su muerte. Me pareció que daba la nota exacta para la ocasión, siendo una canción que me remite a mi infancia y adolescencia (yo la conocía a María Gabriela desde mis 14 años), y además tiene el balance justo de dolor y de fuerza, y yo quería recordarla a ella de esa manera", cuenta Pedro sobre el segundo tema de George que interpreta (el primero fue Isn´t it a pity?)."Años más tarde –redondea–, me convocó Mario Pergolini para un tributo radial a Los Beatles con motivo de la reedición remasterizada de todo su catálogo, y la volví a elegir. En ese momento decidí incorporarla como bis a mis shows, y así terminó siendo parte de A solas...".Socio confiableCuriosamente, Pedro Aznar conjuga su etapa de ensimismamiento expresivo con producciones y colaboraciones para terceros. Algunas de ellas, fuera de toda afinidad estética, como la relación afectiva y artística que mantiene con Piñón Fijo. Pero la alianza más resonante de Pedro fue la que alentó con Calle 13, Vale recordarlo contrapunteando con René Pérez Joglar (Residente) en el último Personal Fest, durante la interpretación de Latinoamérica. Aquí sí hay coherencia estilística: un difusor activo de las singularidades musicales latinoamericanas, sumándose a la interpretación del equivalente contemporáneo a Canción con todos. "Recibí la invitación de ellos e inmediatamente acepté. Había visto el video de la canción, donde cantan Susana Baca, Totó la Momposina y María Rita, y me había encantado. Respeto mucho el trabajo de Calle 13, musical y poéticamente son excelentes y René no tiene pelos en la lengua. Siento que estamos emparentados en muchas cosas, y fue un gusto cantar con ellos. En cuanto a la canción, sí, creo que tiene potencial para convertirse en un nuevo himno de unión", analiza.–A propósito de sociedades y socios. Charly parece haber vuelto a la arena con todas las pilas. ¿Se juntan a charlar, a tocar?–Sí, nos vemos con alguna frecuencia, no sólo para tocar (él estuvo en el Coliseo de mi cumpleaños, yo, en uno de sus conciertos en el Gran Rex en noviembre) sino también para comer y charlar. La última vez fui yo a su casa y cociné un risotto que, modestia aparte, salió riquísimo! (risas)–El mejor disco de Serú y por qué.-Yo no quiero volverme tan loco. Es el casete que rescató Morito en una compraventa de discos en el Parque Rivadavia, y que yo restauré en mi estudio. Es el mejor registro en vivo del mejor momento de la banda, y la elección del repertorio es excelente. Es el disco que yo le pondría a alguien que nunca escuchó a Serú Girán.–Christian Basso me dijo que al conocerte, cuando él tocaba con Charly, quedó estupefacto. La anécdota viene a cuento de lo que te quiero preguntar. ¿Sos consciente de tu propio fulgor?–"Vos deseabas salir de tu eterno jardín / Yo, de mi tonto fulgor..." (risas). No, no me siento un modelo porque cada persona tiene que hacer su propio camino. No obstante, sé, porque me lo dicen, que soy una fuente de inspiración y motivación para muchos músicos. Eso me pone muy contento, siento que es una forma de pasar la antorcha con el fuego sagrado. Fuego sagrado que nunca es de uno, sino que es un don, un regalo que te hace la vida, que no te lo podés apropiar ni mezquinar, ya que está para compartirlo y hacerlo crecer. "Piñón Fijo es un gran artista"Está disponible en YouTube: Pedro Aznar actúa en el porteño Teatro Coliseo el día de su cumpleaños número 52 y desde un costado del escenario sale Piñón Fijo con una torta para celebrarlo: luego el payasito cordobés afronta una sesión psicoanalítica ("¿a qué edad dejaste el chupete, Pedro?"), se calza el saxo cloacal y juntos interpretan Nene, dejá el chupete en versión ska.Bizarro para muchos, natural para Pedro: "Piñón es un gran artista. Tiene un talento enorme y esa cualidad sin la cual los pibes no te prestan atención ni dos minutos: magia".Tras la categórica sentencia, el ex Pat Metheny Group detalla la génesis de semejante buena onda: "Hubo una feliz coincidencia como prólogo a mi invitación. Cuando pedimos la fecha al teatro Coliseo para hacer la segunda función de presentación de A solas con el mundo (decidimos hacerla el día de mi cumpleaños, 23 de julio), nos avisaron que Piñón tenía funciones todos los días de las vacaciones de invierno, 23 incluido. Entonces nos contactamos con su productor para explicarle lo especial de la situación y ver si se podía hacer algo, y él dijo que lo consultaría", completó."En un par de horas nos respondieron que con gusto correrían una de las funciones. Eso habla de una calidad humana extraordinaria... Entonces se me ocurrió que podía ser genial que apareciera Piñón como sorpresa para la gente, en medio de la celebración de mi cumple. ¡Y fue una fiesta! Lo pasamos genial, y nos hicimos muy amigos", cierra.

