Paco Ibáñez, la poesía de la voz
El cantautor español, a sus 75, cubrió de poesía el teatro del Libertador el miércoles por la noche.
Paco Ibáñez pasó por la ciudad de Córdoba. Su voz, sabia y poética, llenó en soledad el Teatro del Libertador, el miércoles por la noche. Tiene 75, pero luce incansable, aunque carraspee mucho, se agite o se tome un descanso para volver después a repartir canciones y versos, palabras y bemoles, en favor de la alegría y la libertad."Una noche cordooobesa", dijo intentando ponerle tonada local a sus palabras. No le hacía falta: jugó de local entre sonrisas, aplausos, lágrimas y silencios.Ibáñez tomó de León Felipe, Jorge Manrique, García Lorca, Quevedo, Neruda y tantos grandes poetas lo que representa su modo de ver el mundo, de enseñarlo, sin pretensiones pero con la convicción de quien ha intimado toda la vida con las palabras.Ya no hay locos se lo dedicó al juez Baltasar Garzón, por quien siente profunda admiración por "su tenacidad, voluntad y valentía" frente a quienes están "intentando horadar la conciencia" de España. "Un país no puede vivir en la impunidad". La mala reputación, Déjame en paz, amor tirano, Coplas por la muerte de su padre sonaron como manifiestos poéticos y políticos, que reafirmaron la identidad hispana frente a la "invasión yanqui". Lo resumió en una anécdota del día: "En un ascensor del hotel, cuando subí, sonaba una canción yanqui; cuando bajé, había otra. Después, ya elegí la escalera", dijo, sonriendo pero en serio.Su infancia, su madre vasca, el caserío en San Sebastián, la política, los miedos, los sueños, la verdad. Ibáñez fue poesía, con la voz gastada pero no cansada. No hay verso en eso.

