Oído atento: Cuestión de tiempo
Nuestro comentario del disco Para siempre de El Siempreterno.
Llega a su tercer disco lo que en un primer momento parecía un proyecto circunstancial y azaroso. Hay un nuevo regalo centroamericano de la dupla Rotman–Maura (asentada en Puerto Rico) y su efectiva troupe argentina post Cadillacs.
Ni tan feroz como El Siempreterno (2010) ni oscuramente emotivo como Hacia el mar del carbón (2012), Para siempre sirve como compendio ideal del espíritu Siempreterno, esa inyección de eternidad jovial sólo parecida a sí misma, aspiración cósmica ya transitada en Cienfuegos que aquí toma cuerpo boricua de encendido bolero post-punk.
Pura alquimia matrimonial que lega himnos pogueables (Para siempre no es suficiente), rock ominoso (El pánico borró mi memoria), balada dark (Frío en verano) y mantra –serenata (Periplo cósmico), todos existenciales, luminosos, de una madurez en inagotable expansión. Mucho más que suficiente, sea o no para siempre.
Para siempreEl siempreternoIndependiente (2014)

