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Mumford & Sons: “Hacemos la nuestra”

Mumford & Sons es la nueva sensación del rock inglés pese a que suena como un elaborado grupo de folk norteamericano. Hablamos con Ben Lovett, su pianista.

14 de abril de 2011 a las 06:08 p. m.
Mumford & Sons: “Hacemos la nuestra”
Mumford & Sons le ganaron un Brit Award a un Gallagher y tocaron con Bob Dylan.

Mumford & Sons es una auténtica rareza. Es que desde Londres, uno de los centros de la moda musical global, este cuarteto joven ha logrado instalar al folk como opción. Instalar quizá sea un verbo que se quede corto para ponerse a la altura de ciertos mojones como vender muchísimas veces su debut Sigh no more, compartir escenario con Bob Dylan en la ceremonia de los Grammy y birlarle un Brit Award a Beady Eye, el nuevo grupo de Liam Gallagher. El contexto no hace más que exaltar estas pegadas: la capital inglesa está tomada por músicas urbanas bastardas (el reinado del dubstep está lejos de agotarse), la tradición de encontrar al grupo rocker del momento y por lo que disponga el pop más banal (los jóvenes londinenses puede perrear reguetón como en la misma San Juan de Puerto Rico). Así que hay muchachos de 20 y pico como Ted Dwane, Ben Lovett, Country Winston y Marcus Mumford que en lugar de samplers, objetos de manipulación digital o bandejas, se compran banjos, mandolinas y dobros para armar su rollo de folk pomposo y elaborado.Además, ellos esperaron una oportunidad a la vieja usanza (conseguir lugar para tocar, luego un contrato y así), en lugar de medirse en un talent show o esperar miles de reproducciones en su MySpace. "Puede ser un poco extraño comprarse esos instrumentos de folk tradicional, pero el chiste es que los buscamos porque nos resultaba natural expresarnos con ellos. La verdad es que no agarré un banjo porque estaba seguro que así iba a conseguir trabajo", expresa Ben Lovett, que puede tocar acordeón, batería o piano, según el caso."Por otro lado, en Londres hay tantos guitarristas y tantos músicos de banda formal, que el solo hecho de tocar algo distinto te abre la oportunidad de diferenciarte del resto. Y eso sí lo buscábamos deliberadamente. Ser distintos", añadió el instrumentista que, a su vez, no interpreta que el éxito de Mumford & Sons haya puesto de moda al folk. "No estoy de acuerdo, no está de moda. Siempre ha sido lo que es, una música dando testimonio de un tiempo a partir de emociones o testimonios sobre lo real. Siempre estuvo. Algunas bandas se han sentido atraídas hacia ese tipo de música en este momento en particular, y la gente ha respondido. Aun así, no me parece que 2011 sea un año especialmente folkie".Sobre si Mumford & Sons tienen una intención vintage o retro para hacer música, la misma que Jack White (The White Stripes, The Raconteurs, The Dead Weather) convirtió en dogma al empeñarse en ignorar las computadoras en la grabación. Lovett expresa: "Usamos equipos modernos y computadoras al igual que cualquier otra banda. Pero eso sí, grabamos tratando de tocar en vivo y de plasmar emoción en tiempo real.Esa iniciativa me parece importante para la onda que queda en el producto final. Que todo sea real, que suene como si estuviéramos en combustión".Al toque, Lovett aclara que respetan a Jack, que es fantástico, aunque cada uno tiene su propia forma de hacer música. "Siendo parte de una banda joven y sin experiencia, encontramos nuestra forma, hacemos la nuestra y Jack White hará la suya. Él es un genio pero nosotros hacemos nuestro camino sin fijarnos demasiado en los nuevos gurúes". OK, los chicos están muy en la suya, pero es lógico suponer que los habrá afectado conocer a Bob Dylan. Lovett lo confirma: "Fue un flash". Luego ofrece detalles del acontecimiento: "Nos pidieron tocar en los Grammy y nos enteramos que Bob Dylan estaba metido en el asunto. No sabíamos qué tocar, veíamos todo como una gran oportunidad y así fue que los organizadores nos contactaron con Dylan para hacer algo con él. La cosa se salió de eje por lo desbordante". "Estábamos fascinados con la idea, no lo podíamos creer. Conocerlo nos dejó sin palabras. Lo conocimos en el ensayo previo y nos sentimos raros, no sabíamos cómo dirigirnos a él. Así fue hasta que nos soltamos. No teníamos idea de cómo hablarle a un tipo que ha hecho y visto tantas cosas grandiosas. Tratamos de enfocarnos en la música y dejar que eso hablara por nosotros".Sigh no more fue producido por Markus Dravs, el mismo operador que trabajó con los canadienses Arcade Fire. Y como la obra tiene intensidad expresiva, gestos barrocos y buen gusto desbordante, queda la sensación de que Dravs los homologó un poquito. Nada que ver, según Lovett. "Para ser honestos, teníamos definido el sonido antes de que Markus se pusiera a trabajar con nosotros. Hacía tiempo que veníamos tocando las canciones, que las habíamos compuesto. Ya teníamos nuestro carácter y Marcus no cambió demasiado. No diría que definió nuestro sonido sino que lo nutrió de carácter, lo revitalizó", revela. Hace unas semanas, Mumford & Sons resultó trend topic en Twitter gracias a su resonante victoria en los Brit Award, donde dejaron mascando bronca a un auténtico big mouth como Liam Gallagher. Lovett no saca pecho por la victoria. Por el contrario, elige el camino de la humildad: "Nunca pensamos ser parte de la crema del rock inglés. Sucedió, habrá que lidiar con eso".La charla con Lovett fue pactada en 15 minutos que están a punto de extinguirse. Para el cierre, una pregunta elemental y no tanto, ¿por qué es nombre tan de bufete de abogados o de S.R.L. que deja a las claras que Marcus Mumford es el líder? "Empezamos todos juntos, sólo que, cuando nos pusimos a pensar un nombre, Marcus era el que se encargaba de organizar ensayos, logística. Así se convirtió en un líder natural que determinó el nombre. Pero, de todas formas, somos igualitarios en cuestiones de amistad y composición. Somos cuatro hermanos".El discoSigh no more es el primer disco del Mumford & Sons. En Argentina, lo editó Universal este año, pese a haber salido a la luz a fines de 2009. El grupo ya piensa en el sucesor. "Será más maduro, teniendo en cuenta las experiencias vividas en los últimos tiempos", reveló Lovett. Se graba en 2011.