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Miradas opuestas a "Romantisísmico"

Dos opiniones contrapuestas sobre el último disco de Babasónicos.

13 de octubre de 2013 a las 12:00 a. m.
Miradas opuestas a "Romantisísmico"

A favor: Nivelar para arriba

Por Pablo Leites

Romantisísmico es mucho, pero muchísimo más que uno de los títulos más ingeniosos en la historia de los títulos de la discografía del rock nacional, y quien decida quedarse con esa parte del truco babasónico se perderá lo mejor del viaje. Además de mostrar la madurez de Dárgelos como cantante (un rubro deficitario si los hay en el pop rock vernáculo), obliga a arriesgar el remanido "es el mejor disco de la banda hasta ahora".

Y aunque resulte incómodo para la situación de crítico/comentarista, no es inédito: pasó con Miami, pasó con discos de ruptura como Jessico e Infame y hasta con Carolo, ese lados B de Jessico editado en 2012 con más de una década de Delay y que suena más nuevo que mucho de lo que el alicaido establishment rotula como novedad. Por eso es mejor intentar ir por el lado de lo que hace especial a Romantisísimico.

Por ejemplo, lo reconfortante que resulta comprobar que a esta altura de su carrera, la agrupación que va por su segundo disco sin Gabo Manelli puede darse ciertos lujos, como no incluir un hit claro (La Lanza, primer corte, está a años luz del ánimo pistero de los singles de discos anteriores). Es posible que estemos incluso ante el trabajo más parejo de Babasónicos. Parejo en calidad, porque si hay algo en lo que Romantisísmico se regodea es en la profusión de climas, sin dejar de lado links a su propia historia con tracks guitarreros como El Baile de Odín, Paisano o Uso.

Eso, y el hecho de que sigue siendo un auténtico placer bucear en reflexiones como "habla y dí que el amor solo miente para decir otra verdad mayor, de esas como \'lo nuestro no va\'", hacen que pague poco, muy poco, entre quienes apuestan por el lugar del mejor disco de rock hecho acá en 2013.

En contra: Canciones de laboratorio

Por Daniel Santos

No es fácil criticar Romantisísmico sin tener en cuenta el contexto. Pero eso no es nuevo: si a cualquier canción del último disco de Babasónicos la interpretara, igualita, Tan Biónica (por ejemplo), seguramente recibiría más críticas que cuando la firman Dárgelos y compañía. Lo mismo pasaría con cualquier tema del último disco de Calamaro, Bohemio, aunque en él radica una pobreza tal (esto no va para los Babasónicos) que en boca de otros recibiría una estrella y media de la crítica y no cuatro o cinco.

Pero así es el mercado de la música, y Babasónicos sabe moverse muy bien en ese mercado, al que respeta y al que a veces le concede demasiado, aunque vale reconocerle el mérito de algunas interesantes reconversiones dentro de su propia historia, y de tomar riesgos de tanto en tanto.

No es este el caso, aunque juegue con algunas novedades. Es un buen disco, algo predecible y con el que cuesta por momentos discernir de qué disco es cada tema: una cosa es la línea de un grupo, un sello identitario, y otra es no poder encontrar destellos importantes en el proceso evolutivo de la banda en la última década.

Crecer no es hacer más y mejores hits, aunque gracias a ellos el grupo pueda consagrarse en la memoria emotiva popular para siempre. Romantisísimico tiene aciertos, tiene buenos hitazos como La Lanza, con destino de clásico pop argento, apto para bailar en un boliche pegadito a Get Lucky. Igual, se nota que han envejecido un poco, criogenizados en lo que fueron hace una década, y cada vez cuesta más ubicarlos entre el público teen al que siempre deslumbraron.

Uno de los grandes méritos de Romantisísimico, y que atenta contra el combo de nuevas canciones del disco, es que suenan tan prolijas, tan industrialmente perfectas que se sienten de laboratorio, desalmadas y pobres. Y es raro, porque tienen algunas letras de una belleza increíble, momentos de músicas encantadoras, pero en la apuesta global de este trabajo con buena estrella queda la sensación de cierto lugar de comodidad que no parecen querer resignar.

La letra de Humo, una de las mejores del disco, dice: "Desde el otro lado vienen insistiendo con tirar de la cuerda para ver qué hay... solo expectativas, nada mas". A veces, también, es mejor no tirar tanto la cuerda para ver qué hay, sólo disfrutar.