“Me gusta que la vida me sorprenda”
Julieta Venegas habla de sus dos criaturas: el disco “Otra cosa” y el bebé por venir. Leé la entrevista y mirá un video.
Julieta Venegas, embarazada de pocas semanas, no quiere bajar el ritmo. No es que su primer bebé no le importe. Por el contrario, le importa demasiado. Pero resulta que primero tiene otra criatura por cuidar: Otra cosa, su nuevo disco de estudio que la tiene en consola nuevamente junto a Cachorro López. Así las cosas, la tijuanense no sólo acepta una telefónica para Córdoba sino que, mientras habla, prepara los bártulos para salir de gira hoy mismo. Lo hará junto a una banda en la que continúan participando los cordobeses Juan Martín Medina y Sol Pereyra, que ya se habían destacado en el Julieta Venegas, MTV unplugged. Otra cosa tiene los rasgos conocidos en Venegas; pop sofisticado, aires folklóricos norteños y esa voz dulce que puede filtrar versos trágicos sin que duelan. Vamos que Juli espera por el cuestionario. –Este parece un disco menos irónico, más sentido y entrañable. En "Revolución" cantás "sólo el amor puede hacernos mejor". Viniendo de alguien que se reía del macho...–Acepto que es un disco más reflexivo aunque las historias están planteadas de manera muy sencilla. Me gusta jugar, pero siempre quiero resultar directa. No le busco la quinta pata a nada por más que haya un desplazamiento. Revolución es una canción que celebra no sólo el amor de pareja sino el amor en general. Ése que hace que la vida tenga sentido. Por eso uso el coro de niños, quería llevar el mensaje a otro plano. –También parece un disco más práctico, casi una reacción a la experiencia multitudinaria del unplugged...–El proceso fue casi lo opuesto. A decir verdad, no tan opuesto porque al unplugged también lo desarrollé primero en mi casa. Pero sí, el unplugged tuvo una cosa colectiva; una vez que terminé con los arreglos, me metí a trabajar con 15 personas, a llamar gente, a pensar colaboraciones. Este fue producto de un encerrón para tocar, para dejar de que surgieran las canciones. Me llevó más tiempo, además. Seis meses entre componer y trabajar demos. Una productividad rara, porque se trataba de un descanso para mí, de querer quitarme todo el vértigo que traía de tanto viaje. Parte de un volver a mi espacio. Para mí, escribir tiene mucho de eso, volver a plantar raíz. –¿Siempre tuviste claro que, al volver a un estudio, trabajarías con Cachorro López?–Dudé bastante, a decir verdad. A Otra cosa pensaba grabarlo en México por más que siempre me gustó el nivel de objetividad que te brinda Cachorro. La idea era viajar para ir a su estudio a estructurar las canciones y luego volver a México para grabarlas. Pero llegué a Buenos Aires con el disco muy avanzado, casi sin querer. Y entonces me dijo "¿para qué te vas, por qué no te quedas?". No quise hacerlo con él pero así se dio. Rápido y con mucha confianza. –La confianza puede mutar en autoindulgencia. –No en este caso, porque se trata de una confianza que contempla la posibilidad de pelearnos. Si no tienes esa presión a base de confianza, dejas que las cosas pasen y te quedas con miles de dudas de qué hubiera pasado si hubieras hecho todo de tal o cual manera. Aun cuando tengo la canción avanzada, me gusta ver hasta dónde puedo llevarla. La píldora de la vida–"Debajo de mi lengua" parece un título apologético pero tiene una letra sobre la inseguridad emocional: "todo lo que quiero se me escapa de las manos".–Es una canción que hice con Adrián Dárgelos sobre el guardarse cosas, el no decir, el silencio estratégico. Cuando vas a conocer a alguien, siempre está esa cosa de que te guardas cosas por precaución. Te cuestionas cosas como "no sé si le tengo confianza, no sé si conviene soltarle todo". Lo sublingual es más picaresca que otra cosa. –En el pop la maternidad está mirada de reojo. Supone una instancia para repensar todo, desde las intenciones artísticas hasta los ritmos de trabajo. ¿Cómo será en tu caso? ¿Nombres?–No tengo pensado ningún nombre porque no sé de qué sexo será, ni lo voy a averiguar en el corto plazo. En cuanto a las giras, sí, saldré de gira ahorita. De hecho, mañana (por hoy) empiezo una gira de dos meses. Pararé en junio y retomaré en febrero de 2011, cuando afrontaré la gira más exigente, fuera de México. Pero bien, estoy contenta de que las cosas sean así, que todo pase porque tiene que pasar. Me gusta que la vida me sorprenda. –¿Vas a tocar el acordeón? Leí que el peso del instrumento puede dañar al niño. –No es tan así, sólo que el acordeón se vuelve incómodo en este estado. Este año no lo voy a poder tocar, así que me pasé a la guitarra. En la banda tengo dos músicos que tocan el acordeón. Mi rasgo, a salvo. –Un rasgo es el acordeón; otro, tu supuesta ternura. ¿Tan tierna sos? –No me veo tierna para nada. Es probable que eso sugiera mi voz. En realidad, me seduce más la malicia que la ternura. Y no creo que mis canciones expresen cosas tiernas. Mis canciones reflejan mi carácter y te aseguro que éste no se caracteriza por su ternura. –¿Entonces?–Días atrás, alguien me observó que hay una especie de dramatismo atenuado en mi música. Y va por ahí, el drama me ha cansado un poco. –El disco cierra con "Eterno", donde anhelás que un momento se suspenda en el tiempo ¿Qué es lo que te gustaría eternizar?–Es gracioso porque no soy nada nostálgica. Esa canción se plantea cómo un cuento, donde se sucede un momento mágico que no el personaje no quiere que se evapore. Pero no voy por la vida diciendo "¡qué padre! ¡qué bueno!" Quiero seguir viviendo cosas nuevas. En el presente está todo. –Tu embarazo fue cuestión de estado en el show bizz latino. ¿Te abrumó?–En principio, te aseguro que no doy explicaciones bajo ninguna circunstancia de mi vida personal. Y te aseguro que es muy invasivo que todo el mundo tome partido por lo que te pasa. Que estaba embarazada no lo dije yo, lo dijo alguien al pasar. Dicen que fue una amiga mía, pero no creo. No importa. Siempre he sido muy discreta y trato de manejar esta supuesta obligación de contarlo todo. Trato de no atormentarme. Para mí es más simple: el embarazo me tocó ahora; bueno, a vivirlo.

