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Luz para combatir el dolor

Juanjo Bartolomé revela las intenciones detrás de “Lumínilo”, el disco que acaba de publicar para conjurar algunas pérdidas.

03 de agosto de 2011 a las 05:54 p. m.
Luz para combatir el dolor

"All Flaco por Kamikaze, a Seru Giran y a Daniel Giraudo (Tamboor)". Los últimos agradecimientos que Juanjo Bartolomé incluye en su disco más reciente podrían ser una pista. El título de la obra, Lumínilo, una palabra inventada y que fosforece, también esconde un designio. "Lumínilo nace con la intención de sacar las composiciones más luminosas que tuviera en ese momento", explica Bartolomé.Y si "ese momento" alude al de la concepción del disco, es un momento sin tiempo, en algún lugar de los cuatro extensos años que le demandó terminarlo. No sólo por la cantidad y calidad de los invitados y la dificultad para reunir a artistas de Córdoba, Rosario y Entre Ríos (Carlos "El Negro" Aguirre, Juan Quintero, el Cuarteto de Cuerdas Magnolia, el rosarino Claudio Bolzani, Rolo Rossi, Diego Marioni y la cantante entrerriana Guadalupe Abero) sino porque, también, en el medio del proceso Juanjo perdió a su madre."Es un disco muy fuerte para mí. Lo de mi madre me desarmó por completo pero pude seguir. También está Al Negro Fontanarrosa, a quien no conocí, pero cuya muerte fue la primera de una persona pública que me afectó de verdad. Por alguna razón, lloré mucho cuando me enteré".Por eso es que los caminos que desembocan en Lumínilo no son necesariamente luminosos en el sentido estricto, aunque no lleguen a ser oscuros, y responden solamente a la pulsión de componer y grabar sin más. "En la plata no pensé, de hecho me salió bastante caro porque está mezclado en una consola analógica para obtener el sonido más orgánico posible. Si lo comparás con otros discos de hoy, verás que no tiene una súper masterización: si querés volumen, vas a tener que subirlo".Además de sus propias canciones, en algunos casos instrumentales, en el disco editado por el sello paranaense Shagrada Medra Bartolomé musicaliza poesías de Lucas Amuchástegui, Edith Vera y Juan L. Ortíz. Como se ve, los puentes entre Córdoba y la Mesopotamia van y vienen. Y por esos mismos puentes se encuentran el folklore, el jazz, el pop, el rock y las búsquedas de este segundo opus del músico cordobés. Y la luz, claro.