Guns N’ Roses: El mito y la nostalgia
Guns N’ Roses ofreció un show contundente, con un repertorio a base de clásicos. Casi 50 mil personas los ovacionaron en Vélez. Crónica y galería de fotos.
Luces, fuegos, pantallas, la espectacularidad un poco grasa del heavy bussines y la incontenible euforia de casi de 50 mil personas que llenaron e hicieron temblar el estadio José Amalfintani de Vélez Sársfield. El lunes, después de 17 años –y apenas dos horitas de retardo– Guns N’ Roses volvió a tocar en Argentina. Con una banda totalmente distinta a la que tocó en River en 1993.
Axl renovó su romance con un público variado en edad, vestimenta y estado físico. El baterista Frank Ferrer, el bajista Tommy Stinson, los guitarristas Richard Fortus y Ron “Bumblefoot” Thal, el recién incorporado Dj Ashba y los tecladistas Dizzy Reed y Chris Pitman formaron un combo sólido, con gusto por los efectos y marcado sentido del espectáculo. Los momentos de mayor densidad musical llegaron desde las guitarras: Fortus y “Bumblefoot” le pusieron esa viscosidad rockera que hace delirar al público del campo, respaldados en la precisa y marcada batería de Ferrer.
Mientras, Axl transpiraba la gota gorda cumpliendo el esperado rito de correr de un lado al otro del escenario para llegar a todos los rincones, moverse con euforia, ensayar unos pasitos de baile y arrojar al aire a cada rato el pie del micrófono –elemento fundamental de su performance–, para que un fiel asistente lo levante y lo lleva a su lugar, una y otra vez. Si es cierto que la voz del cantante ya no es la de una vez –al "Polaco" Goyeneche le pasó algo parecido–, su prestancia atlética resultó convincente.A las 23, cuando los panchitos se habían agotado –quedaban sólo papitas fritas a precio dólar–, un helicóptero con un seguidor rondaba el cielo de Liniers y el público comenzaba a dar leves muestras de impaciencia, se apagaron las luces del estadio. Efectos lumínicos y acústicos acompañaron la entrada del ídolo y sus músicos, ante el aullido de la multitud y el movimiento acompasado de las lucecitas de los teléfonos y cámaras digitales en el campo y las tribunas. Chinese Democracy, la canción que le da nombre al disco nuevo de la banda, marcó el inicio. Enseguida Axl, vestido con un saquito plateado, sombrero y antojos oscuros, se concedió a los clásicos, con Welcome to the jungle. Llegarán después numerosos cambios de camisa y más clásicos, con los que el público deliraba apenas escuchaba los primeros acordes: It\'s so Easy, Live and Let Die (compuesto por Paul McCartney para una película de James Bond), Paradise City, Knockin´ On Heaven´s Door (uno de los temas más versionados de la historia del rock, originalmente firmado por Bob Dylan) y Patience. Es de imaginar que dedicó este último tema su público sudamericano, que pacientemente toleró los retardos de la rockstar en cada una de las presentaciones de esta gira que ya lo llevó por Brasil, Uruguay y Chile y que después de Vélez continuará por Perú, Ecuador y Colombia. Sin detener su performance aeróbica, Axl no se privó de rendir homenaje al público argentino con una versión de la bonita página de Gardel y Lepera, Por una cabeza. Todo contribuía a la euforia incontenible de un público dispuesto a aceptar todo.La larga previa del show de Guns N' Roses fue animada por Massacre y La Mancha de Rolando, además de Sebastián Bach, ex vocalista de Skid Row en los momentos previos a la explosión "gunner". Mientras, el rito de los espectáculos multitudinarios se completaba afuera del estadio, donde todo parece es más barato. Cuando comenzaba el show principal en la calle se enfrentaron fans que intentaban entrar con tickets falsos –muchos de ellos aseguraban haberlo comprado en bocas de expendio oficiales– y fuerzas del orden. El saldo fue de un árbol quemado, varios detenidos y policías de malhumor que se sentían con derecho a tratar a los miles que transitaban los alrededores del estadio como si fuesen vacas (ver Desmanes en show de los Guns). Eso sí, a la madrugada, para volver de Liniers al centro, un taxi pedía "el doble de lo que marque el reloj".

