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Gilberto Gil: Tropicalista global

Gilberto Gil acababa de lanzar Gilbertos, un disco expecional en el que homenajea la figura de João Gilberto. En entrevista exclusiva con VOS habla del disco, de su paso como ministro de cultura y del Mundial que se avecina.

02 de mayo de 2014 a las 12:23 p. m.
Gilberto Gil: Tropicalista global

Gilberto Gil es uno de los artistas seminales de la Música Popular Brasileña (MPB). Con 71 años y más de 50 de carrera, el cantante bahiano fue quien, ni más ni menos, encabezó junto a Caetano Veloso el transformador movimiento tropicalista que revolucionó la música de aquel país. Su historia más reciente dice que desde 2003 a 2008 fue ministro de Cultura del Brasil y que acaba de lanzar Gilbertos, un exquisito disco de samba y bossa en el que homenajea la figura de João Gilberto.

A pesar de los pergaminos y la fama mundial, conversar con Gilberto Gil supone menos protocolo de lo que podría imaginarse, el cantante pulveriza cualquier atisbo de divismo y atiende las inquietudes de la prensa con profesionalidad y humildad. Así, desde su Bahía natal establece contacto con VOS para conversar sobre su último trabajo, política, religión y, por supuesto, el Mundial que se acerca.

Por estos días Gilberto está en plena presentación de Gilbertos, un disco en el que retoma el camino de la samba tradicional y en el que le rinde homenaje a João Gilberto, acaso su gran maestro. Gilberto no esconde su admiración y pasión por el guitarrista que junto a Tom Jobin creó la bossa nova y que lo impulsó a pedirle a su madre que le compre su primera guitarra luego de escuchar la interpretación de Chega de saudade por la radio. "Había pensado este trabajo hace mucho tiempo para homenajear a la samaba de modo general, pero una noche cuando estaba filmando Viramundo, una película hecha por un sueco sobre la música en el hemisferio sur del mundo, yo estaba en Australia con unos aborígenes y empecé a rasgar la guitarra y me vino a la cabeza la canción Aos pés da cruz que João había grabado. De ahí, uní a la samba y a João Gilberto y nació Gilbertos", cuenta Gilberto.

Enfrentarse a un repertorio tan exitoso como el de João Gilberto podría suponer un enorme desafío para cualquier artista, pero claro está que Gil no es cualquier artista y que fue él también quien contribuyó de alguna manera a la obra del legendario intérprete, aunque se averguenze de decirlo. "No hubo grandes desafíos. Lo que quise hacer fue simplemente un trabajo a la altura de todo lo que João nos mostró a lo largo de su carrera. La fuerza de João en mi vida de músico es tanta que fue al escucharlo que me decidí pasar del acordeón, mi primer instrumento, a la guitarra. ¡Fue por su culpa! No creo haberlo influenciado, nadie lo hizo", explica.

El nuevo trabajo de Gilberto Gil está lleno de ricos matices y deja expuesta la calidad interpretativa de la voz y la guitarra del cantautor bahiano, acaso es la síntesis del eterno aprendiz ejecutando la obra como un maestro. "Siempre seré aprendiz de João, e para intentar acercarme todavía tengo que esmerarme mucho en el canto y en la ejecución de la guitarra".

A pesar de ser un disco de canciones clásicas, Gilberto tuvo la idea de reclutar para la producción y la grabación a una joven camada de artistas entre los que se encuentran Domenico Lancellotti, Rodrigo Amarante, su hijo Bem Gil y Moreno, hijo de Caetano Veloso. "Los chicos le trajeron una visión más moderna al trabajo y lo que me gustó fue juntar tres generaciones; la de João Gilberto, la mía y la de nuestros hijos".

De todo

Durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, Gil fue elegido como ministro de Cultura. Hoy su práctica política se mantiene en la informalidad, aunque continúa siendo miembro del Partido Verde Brasileño y sigue de cerca los pasos de la exsenadora Marina Silva quien podría presentarse dentro de la fórmula como vice de Eduardo Campos en las próximas elecciones presidenciales. ¿Aceptaría un cargo? "Hoy no tengo ganas de volver, aunque me gustó la experiencia", resume.

Formado con una educación católica, Gilberto hoy no se presenta como un practicante, aunque se entusiama con la figura de Francisco, el Papa argentino. "Me gustan las religiones, pero no soy practicante de ninguna", afirma y agrega: "Creo que el Papa Francisco es un gran líder, carismático y culto".

Son días convulsionados en Brasil con la llegada del Mundial, y la fiebre amarilla atraviesa todos los estamentos de un pueblo que se sabe cien por ciento futbolero. "Adoro el fútbol y estoy entusiasmado con la proximidad del Mundial, tanto que por primera vez desde 1978 no estaré haciendo mi clásica gira europea en julio. Soy un asiduo asistente a los festivales de verano europeo, pero este me quedo acá", cuenta y arriega sobre una hipotética final contra Argentina. "Sería una gran final, muy emocionante y muy bonita ya que los dos todavía practican un poco el fútbol-arte".

Hermanos

Pocos días atrás se conoció la noticia que Caetano Veloso visitará Córdoba por primera vez en su carrera, y fue el mismo Caetano quien escribió el prólogo del nuevo trabajo de Gilberto y describió la experiencia de escucharlo como el milagro de alguien de carne y hueso que consigue reproducir los acordes que hacía João Gilberto con su guitarra. Padres del tropicalismo, las carreras de ambos se han construido como caminos fértiles que se mantienen buen parte del tiempo en paralelo pero de tanto en tanto se unen en intensos cruces. "Caetano es el hermano que no tuve. Fuimos, somos y seremos muy unidos, aunque pasamos a veces mucho tiempo sin encontarnos".

Si en este 2014, Córdoba por fin saldará la cuenta de tener a Caetano Veloso cantando en su tierra, ¿cuándo será el turno de Gilberto Gil? "Cuando quieran, estoy abierto a la invitación", exclama entusiamado.

El legado de João Gilberto

En

Gilbertos Samba

, el cantautor bahiano Gilberto Gil tuvo la idea de explorar el repertorio que consagró al gran João Gilberto. A través de 12 canciones, que bien podrían sintetizar los últimos 100 años de la música popular brasileña, Gilberto aborda las piezas clásicas y las devuelve en una sutil y eficaz relectura. Las matiza, dialoga con ellas y se anima a adaptarlas al registro vocal que hoy favorece, pero siempre conservando su bella esencia.

Gilberto juega con los tonos de su voz, pasea con excelencia por graves profundos y altos agudos, pero fundamentalmente se destaca cuando pone su virtuosismo como guitarrista al servicio de clásicos de los clásicos como O Pato, Desde que o samba é samba y Desafinado. En esta bella cruzada Gilberto no está solo y, saliendo de la zona de confort que podría suponer,  por ejemplo, realizar una obra tan efectiva como Gil Luminoso, el disco de voz y guitarra que editó en 2006, en este trabajo se unió a jóvenes músicos y dejó la producción en las manos de su hijo Bem y Moreno Veloso. Un update que resultó fructífero y que, sobre todo, le otorga la identidad musical que la obra requiere para no quedar en la simple reproducción de un sucedido repertorio.

Suenan canciones como Aos Pés da Santa Cruz, Doralice y Voce e eu, que traen al repertorio elegido obras de Dorival Caymmi y de Vinicius de Moraes, y éstas son la síntesis perfecta de los caminos adoptados por Gil para realizar su placa. Bellas armonías vocales y arreglos instrumentales que se debaten entre el suave batuque de la primigenia samba pre bossa nova y los delicados aportes modernos realizados por los jóvenes instrumentistas.

Cerrando el trabajo aparece la canción Gilbertos, samba inédita compuesta por Gilberto Gil que en sus primeras líneas enuncia: "Aparece a cada cien años un maestro de la canción en el país y a cada veinticinco un aprendiz". Un postulado de humildad, que en realidad no hace verdadera justicia sobre este encuentro de genios en el que el aprendiz ejecuta la obra como un maestro.

Gilbertos Samba

Sony Music

2014

Calificación: muy bueno (****)