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Eruca Sativa: Manejan un bombardero

Eruca Sativa presentó "Es" en el teatro Real, con un show demoledor, pero con matices que hablan de un notable crecimiento.

24 de septiembre de 2010 a las 01:15 p. m.
Eruca Sativa: Manejan un bombardero
POTENCIA CONTROLADA. El show de Eruca tuvo su remanso a tres guitarras.

Eruca Sativa llenó el teatro Real, con sus 700 localidades. Más: quedó mucha gente afuera y con ganas de estar en la presentación en vivo de Es, segundo disco de la banda cordobesa radicada en Buenos Aires. Por fuera de la cuestión de que no hay en el rock cordobés tantas bandas convocantes de ese número entre el atomizado público local (tranquilamente a esta frase podría borrársele el "tantas"), el power trío dio clases sobre cómo controlar la potencia demoledora de su sonido y canalizarla en las buenas canciones que aparecen en el álbum. Como si de expertos en explosiones controladas se tratara, Bertoldi, Martin y Pedernera entregaron un show que no dejó resquicio sin implosionar: hubo cargas pesadas en Desátalo, Hoy y Mi apuesta; cartuchos funk a la RHCP en Hoy (Pedernera rapea aceptablemente bien desde la batería) y Cuanto costará; y un par de remansos bien dispuestos en Mi canción (tocada a tres guitarras acústicas, "porque la grabamos así en el disco, Eruca Sativa somos tres personas", prologó Lula),  y la imbatible Cada cosa a cada cual ("El universo está hecho a medida del ojo del que mira", observa el estribo del tema con pasta de clásico a futuro). Como plus, la versatilidad siempre bien recibida de Titi Rivarola en Quemas y Fernando Caballero, de La Desatanudos, complementando la percusión en Para ser. Reseñas del pasado reciente como Marca tus marcas o todas las gargantas coreando "Y tu voz fue más fuerte que el dolor", pusieron de relieve que en apenas tres años, Eruca Sativa llegó a convertirse en una referencia que no existía en el rock hecho acá. ¿Incidió haberse ido a Buenos Aires? No necesariamente, aunque estar ahí donde todo pasa puede actuar a modo de positivo efecto contagio. Lo cierto es que la banda confirmó en vivo el crecimiento acelerado que insinua desde las 14 pistas que conforman Es. Y el puerto no es el límite: para el año que viene, la mira está puesta en México.