Encantador de multitudes
Diego Torres ofreció un show contundente y multitudinario en Carlos Paz, organizado por Tarjeta Naranja.
Suelto, distendido, divertido, Diego Torres realizó anoche un gran show en Villa Carlos Paz, gratis y multitudinario, con una entrega total que ovacionaron las miles y miles de personas que desafiaron la lluvia de la tarde, que casi arruina el programa.
Una hora después de lo previsto, para darle tiempo a la gente que se había acobardado por los chaparrones previos, Torres empezó a desandar un concierto de las mejores canciones de su carrera, entre éxitos actuales y clásicos.
Estuvo, además, más verborrágico que nunca. Repasó historias que hasta tenían que ver con Carlos Paz y los tantísimos años que pasó sin actuar allí e hizo un relato sobre una canción escrita junto al lago. Buenos golpes de efecto dedicados y precisos para el suspiro de las mujeres de su público, que representaban a la gran mayoría de la convocatoria. Si hasta aprovechó un molesto bicho que involuntariamente agarró con la mano para preguntar quién no ha tenido que lidiar con algunos: "Para las lindas se anotan todos", bromeó, y destacó la belleza de las mujeres más allá de lo físico.
Desde temprano, miles de personas se acercaron hasta el predio junto al Polideportivo de la Villa para ver el concierto organizado por Tarjeta Naranja, incluso cuando se rumoreaba que pasaría para el domingo a la misma hora. Con reposeras, bolsas de consorcio que sirvieron de pilotos improvisados, heladeritas multifunción (para bebidas frescas y asientos), la gente fue ocupando el predio hasta que estuvo lleno al promediar el show. Al principio, los presentes hacían rondas alrededor de los charcos que quedaron en el predio. Después, a nadie pareció importarle el barro, y se metieron todos en la fiesta.
Torres puso energía, buena onda, simpatía y canciones infalibles, desde sus primeros temas hasta los de su último disco, Distinto. Salió a escena con campera de cuero y pantalón rojo, pero enseguida se quedó con remera negra, recorriendo la pasarela del escenario.
Nunca quieto, nunca serio, el cantante hizo con sus canciones una cruz de sal para evitar la lluvia. De fondo, entre las nubes del cielo, la media luna perfecta se asomaba. Hasta que el firmamento se iluminó con los fuegos artificiales, y la enorme multitud desafió las convulsionadas calles para volver a sus lugares. Hacia el final llegaba el hit Tratar de estar mejor, que era la consigna de la mayoría de los que fueron a verlo.

