Temas del día:

Elogio de la sordera

Gustavo Cordera trae su realidad solista a Córdoba, avisa que volvió a tocar “a la gorra”, se ríe de sí mismo y del origen de su sobrenombre.

19 de febrero de 2010 a las 05:49 p. m.
Elogio de la sordera
EN CÓRCOBA. El Pelado toca en Carreras el sábado, y el lunes promete estar en un "bar de San Marcos Sierras".

Hace bastante ya que la "experiencia Cordera" dejó de estar atada a la Bersuit. Hace el mismo tiempo que "el Pelado" no recibe baños de multitudes como los que se daba con su banda en el pico de masividad y popularidad que lograron consolidar con los cinco discos editados entre 1998 y 2004. En el hoy en que transcurre la entrevista, pautada con su mánager durante un alto en la última visita relámpago de Gustavo Cordera a Buenos Aires (escala obligada entre La Paloma, donde vive, y el show de hoy en la zona del Chateau), y antes de que termine de dar la segunda respuesta, el tipo de la chiva canosa habrá dejado claro que su viaje es otro. Y, también, que no existen los formulismos ni las frases de ocasión."El caos es un lugar creativo donde fluye la energía, en el orden no pasa nada, loco. A algunos el caos le provoca estrés e incluso pánico. A mí me gustan las situaciones incómodas, lo inesperado, saltar al vacío. En la naturaleza hay un viaje permanente del caos al orden. Solo que el orden es la fase final del caos. Casi como la muerte. Cuando las cosas se ordenan es cuando ya no hay vida. No al pedo los militares siempre buscaron el orden, e intentaron llegar a él con la muerte. La iglesia también, quiere que los feligreses estén ordenaditos mentalmente. Todas las instituciones buscan eso. Orden y progreso".  Todo lo que antecede es lo que vuelve por la línea telefónica si a Cordera se le pregunta, como al pasar: "¿Qué tal, Gustavo? ¿Todo en orden?".Suéltate, rock and rollEso mismo, el caos, es lo que para el ex Bersuit rige en el proyecto que arrancó con Suelto, su disco solista de canciones en torno al amor y que no termina en sí mismo. "Nunca, desde que empezamos a tocarlo, lo hicimos con la misma formación, por ejemplo. Estoy en un período de dejar que las cosas acontezcan, de confiar en lo que ocurre. Que las ganas sean las que suben al escenario, no los compromisos de estar. Ese es mi viaje", explica. Tampoco duda en calificar su vuelo en solitario como un trabajo de transición hacia "lo que se viene", dicho así, como si lo que está por suceder fuera una revelación. Esa es otra característica que corrobora al Cordera más auténtico: no tira sentencias al voleo, declara. Cuando afirma que ya "no quiere ser parte del viejo rock", no está de campaña proselitista para ser elegido presidente de nada, pero busca persuadir como si así fuera. O al menos lo intenta. Y cuando dice que "lo que se viene", para él significa "volver a lo orgánico", no queda otra que creerle."Suelto es un disco de transición, pero lo que pasó a nivel compositivo y creativo es muy interesante. Tanto, que con eso que está pasando vamos a hacer un disco. Y va a ser totalmente distinto, y sabés que cuando te digo 'distinto' firmalo, porque es así. Son otros músicos, otros productores, yo mismo no soy igual y tengo nuevas cosas para contar. Este verano salí a tocar con mi guitarra y algunos chicos de la banda en plan acústico, a hacer serenatas. He tocado a la gorra, otra vez. Para mí es vital y tiene que ver con el caos, que es por donde empezamos esta conversa...".–Tengo que preguntarte: ¿no extrañás los shows de estadio?–Me estoy desapegando de las multitudes, de la convocatoria, de la idea marketinera de lo que es el "mundo rock". Estoy volviendo a estar con la música, con la gente, en la calle... entregado al vacío. No reniego del mundo del espectáculo. Estuve ahí durante mucho tiempo. He sido un gran contagiador de multitudes, arengador, bailarín... llamalo como quieras. Pero ahora quiero algo más íntimo, más cercano, es otra cosa: es música, es más sutil.–Te desmarcás de la idea de rock, entonces…–Lo "rockero" es demasiado solemne para mi gusto. Vuelvo a las guitarras acústicas, a lo orgánico, a lo criollo…   En la nueva formación no hay guitarra eléctrica. El rock nos hizo creer que la percusión es la batería, y hay dos mil instrumentos de percusión. Nos vendió que la guitarra eléctrica es la guitarra a usar, y hay 10 mil instrumentos de cuerdas. Eso no quiere decir que sónica y conceptualmente lo que estoy por hacer no te pueda romper la cabeza. Acústico, pero también con bases, combinando con algo de tecnología.Sutilezas al paloYa no llama la atención, promediando la entrevista, la densidad de cada una de las respuestas. Cordera parece rapear sobre las palabras. Habla, está claro, pero hay una cadencia, un convencimiento y un hilván que hacen pensar en un flow filoso. Sobre todo cuando se despacha con un "Para mí, es mucho más poderoso el silencio que un amplificador Marshall".–¿Ajá?–Ese "ampli" tiene mucha información vieja, que no da espacio para el silencio. Aturde, y eso no es poder. La cosa es mucho más sutil. Andá a un concierto de Rubén Blades, de Calle 13, de Doña María, y ahí vas a entender a qué me refiero: ellos hacen rock, pero con otros instrumentos y desde otro lugar. El rock es la decadencia del imperio, y está teatralizada desde ahí. Pero las convocatorias son menores, las propuestas se van terminando... artísticamente, el rock tiene una fatiga importante. Igual, no dejo de ser rockero: yo al rock lo llevo en el alma, es mi actitud.–¿Entonces sos cantautor?–No hay palabras que puedan capturar a ningún ser humano, y a mí tampoco. Somos espíritus libres que estamos compartiendo un rito musical. No me molesta que ahora digan que soy cantautor porque seguramente se equivocarán. Si me tuviera que definir, me gustaría más el lugar de provocador de una ceremonia musical. Provoco un rito con gente que hace música, y cualquiera puede sumarse a esa ceremonia...nunca vas a ver lo mismo en un concierto de Suelto. Estoy cada vez más lejos de las listas de temas, de la estructura...el caos también es improvisación.–Última, ¿cómo es que se llevan tan bien los ex Bersuit entre sí?–Hay mucho amor y respeto entre nosotros. Siempre fuimos una banda muy osada, tanto que de alguna manera necesitamos esta especie de disolución y transformarnos cada uno como artista. No podría acordar más con el Flaco Spinetta, cuando dijo que Almendra no se separaba, sino que se multiplicaba. Somos energía que se transforma.Más que un apodoÉse fue el sobrenombre con el que se refirió Andrés Calamaro al ex líder bersuitero, no hace mucho, en una entrevista con un diario de tirada nacional. Preguntarle al destinatario del ingenioso nickname buscando polémica no arrojará resultados, aunque sí una respuesta divertida. "Lo debe haber dicho en broma. Igual, hay mucha gente que me dice así. No voy a reaccionar a eso porque con Calamaro tuvimos una historia en común muy fuerte y mucho más importante que el hecho de que me llame 'Sordera'. En realidad, ese es un sobrenombre que me puso el hijo de puta de Oski (risas). Él tiene esas cosas. En un momento que yo había subido de peso me decía 'Gordera'...eso fue lo que dio pie a que otros me llamaran de esa manera. Y ¿sabés qué? 'Sordera' no está mal. Después de todo, yo no tengo el 'oído absoluto', como Charly García: lo mío es el 'oído obsoleto'".